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Mejor en carretera que en el
campo
Dado su enfoque hacia un uso principalmente por carretera,
en Mazda definen su modelo Tribute como SUV
y no como todo terreno. Tiene suspensión
independiente en las cuatro ruedas, un chasis monocasco
y un sistema de tracción que es engranable a las cuatro ruedas de
forma automática (denominado Select 4WDrive).
En condiciones normales, el sistema actúa como tracción
delantera, lo que reduce el consumo respecto a una tracción total
permanente, pero al detectar pérdidas de motricidad
en el eje delantero, un mecanismo hidráulico se encarga de repartir
progresivamente hasta un 50 % del par a las ruedas traseras. Como
complemento, tiene un sistema denominado «Traction Lock»
que se activa pulsando un botón situado en el salpicadero y que
convierte el Tribute en un coche con tracción
total permanente, con un reparto del 50 % del par en cada eje.
En el uso por carretera o por campo, el sistema Select
4WDrive parece eficaz y el conductor no nota la diferencia de reparto
de par pero sí la capacidad de tracción cuando es requerida. Pulsar
el botón «Traction Lock» parece lo recomendable si andamos
por una carretera o camino con baja adherencia, aunque sin pulsarlo
la capacidad de tracción parece similar.
El
Tribute no tiene ni reductora
para acortar los desarrollos
de transmisión (algo habitual entre los SUV) ni bloqueo de diferenciales
(que sí lo tienen otros SUV como el Toyota RAV 4), dos elementos
que limitan mucho su eficacia en conducción todo terreno por zonas
trialeras.
El Tribute 3.0 V6 se desenvuelve correctamente por
caminos y lugares poco complicados, pero se queda enganchado con
facilidad en cuanto se intenta pasar por alguna zona trialera.
Tiene poco recorrido de suspensiones, sobre todo delante, y esto
permite dejar una o dos ruedas en el aire con mucha facilidad en
cuanto provocamos un cruce
de ejes acusado.
Al no tener ningún bloqueo de diferencial, la fuerza
del motor se escapa por la rueda o las ruedas que patinan y el Tribute
no se mueve del sitio. Generalmente, dando marcha atrás se consigue
salir de la situación apurada, pero esto no siempre ocurre y también
podemos quedarnos patinando en el sitio. Además, los neumáticos
de uso mixto que lleva (Continental Contitrac SUV 235/70 TR16) son
más aptos para asfalto que para su uso por el campo.
Por otro lado, la ausencia de reductora hace más
complicado abordar subidas o bajadas pronunciadas y obstáculos difíciles.
En las bajadas, con un desarrollo de la primera marcha larguísimo
(alcanza hasta 77 km/h) y sin reductora es imposible contener la
velocidad si no es con los frenos, algo no siempre recomendable.
Afortunadamente, el ABS
contribuye a que las ruedas no patinen al frenar en una situación
de estas.
Sobre el asfalto la cosa cambia. No he podido conducirlo
por carreteras con muchas curvas, pero en autopista, a buen ritmo,
da sensación de pisar bien y tener suficiente estabilidad para poder
viajar rápido y seguro. Las suspensiones parecen algo duras y aportan
un buen aplomo. A cambio, no es un SUV que destaque en comodidad,
aunque tampoco es mucho menos confortable que otros modelos similares.
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