Tacto deportivo en una berlina amplia y cómoda
Tiene el mismo motor que el Ford Mondeo 1.8 16V (125
CV y 170 Nm), aunque con un poco menos de potencia y par (120 CV
y 165 Nm). Su funcionamiento es equilibrado, no se aprecian vibraciones
molestas y no es especialmente ruidoso. Su mejor respuesta la ofrece
a partir de 4.000 rpm. Llega con fuerza hasta la zona roja del cuentavueltas
(6.500 rpm).
Con dicho motor, el Mazda6 obtiene unas prestaciones normales,
dado su tamaño y potencia. Las recuperaciones que hemos medido
están al nivel de modelos con motores algo más potentes
y son más rápidas que en otros modelos con motor 1.8
16V.
Los desarrollos de transmisión son adecuados para el motor;
da la velocidad máxima ligeramente por encima del régimen
de potencia máxima. Las tres primeras marchas son más
cortas que las de modelos comparables.
A
lo largo de nuestra prueba hemos medido un consumo de 9,2 l/100
km en un uso mixto (carretera / ciudad) a ritmo tranquilo y 11,0
l/100 km en el mismo uso pero a un ritmo ágil. En conducción
exigente, por carreteras de montaña y exprimiendo al máximo
las posibilidades mecánicas, ha gastado 15,4 l/100 km.
Sobre asfalto seco no falta motricidad,
por lo que es muy extraño que el control de tracción
(de serie junto al control de estabilidad) tenga que actuar.
Es un coche muy ágil de reacciones pero no por ello deja
de ser fácil de conducir, seguro o confortable. Sin recurrir
a unas suspensiones duras, el Mazda6 1.8 16V parece una de las berlinas
de su categoría más recomendables para practicar un
estilo de conducción más dinámico. Entra en
las curvas con precisión y gran eficacia, sin apenas subviraje.
Para
llegar al deslizamiento de los neumáticos, hay que ir a un
ritmo muy elevado o cometer un error grande. De lo contrario, da
una gran sensación de agarre y precisión en la trayectoria.
Normalmente no sobrevira cuando un tracción delantera puede
hacerlo, pero el conductor puede llegar a provocar ese deslizamiento
del eje trasero con cierta facilidad. El control de estabilidad
(DSC) deja que así sea antes de ponerse en funcionamiento
y contener un sobreviraje excesivo. Para los conductores que no
aprecian estas reacciones, puede ser un poco sorprendente cuando
ocurre. En todo caso, la eficacia del DSC en situación de
sobreviraje extremo me ha parecido sobresaliente.
Las suspensiones absorben bien las irregularidades del terreno
y me ha parecido un coche tan cómodo como estable. En carreteras
rápidas y autovías se pueden producir ciertos rebotes
motivados por una amortiguación un poco suave en extensión,
aunque no tanto como en un Audi A4, Seat Toledo o Volkswagen Passat
(sin suspensión «Sport»).
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