Sobresale en estabilidad, falla en equipamiento
El espacio disponible para los ocupantes es bueno
en todas sus dimensiones, salvo en espacio para las piernas atrás
(que es mediano). No es el mejor en ninguna de las dimensiones que
medimos en km77, ni es grande para un coche de su longitud pero,
en conjunto, es de los mejor proporcionados.
El Mazda 3 con carrocería de cinco puertas
tiene un espacio adecuado para que cuatro personas viajen bien;
tiene un buen dato de anchura en las plazas traseras y la altura
disponible (93 centímetros) es suficiente para que las personas
altas no rocen la cabeza con techo. Sólo las personas muy
grandes o poco flexibles pueden encontrar problemas al salir o al
entrar de las plazas traseras porque no dejan un hueco grande.
El
maletero es pequeño porque debajo de la moqueta del fondo
hay una gruesa estructura de plástico con formas practicadas
para colocar diversos objetos (como los triángulos de emergencia,
el chaleco reflector y otras muchas cosas).
Esta especie de «cajón» es lo que hace que el
maletero sea pequeño, puesto que resta profundidad. Debajo
de este cajón hay una rueda de repuesto de emergencia con
una llanta de acero de un curioso color marrón claro.
Cinco personas no pueden viajar cómodas en ningún
coche de este tamaño (principalmente por anchura), pero el
Mazda 3 tiene detalles que hacen recomendable no usar el asiento
trasero central: la banqueta y el respaldo se ajustan muy mal al
cuerpo; el reposacabezas es estrecho y —en su posición
más elevada— queda a la altura de la nuca en una persona
adulta. Además, la banda pectoral del cinturón de
seguridad (que está anclada en la parte trasera izquierda
del coche) queda torcida porque roza con el reposacabezas del acompañante
izquierdo (creo que los mejores cinturones de seguridad centrales
son aquellos que tienen la banda pectoral enclavada en el propio
asiento).
El respaldo de las plazas delanteras tiene unas forma que se ajustan
muy bien al contorno de la espalda y da buen apoyo en las curvas.
A algunos conductores la banqueta les puede parecer un poco corta.
La primera vez que conduje un Mazda 3, noté que la rodilla
me golpeaba constantemente en un lateral de la consola central y
me resultó muy molesto. Ahora he conducido muchas más
horas seguidas y me he sentido más cómodo en este
sentido.
La
instrumentación está muy orientada hacia en conductor;
gran parte del cuentarrevoluciones y del velocímetro quedan
ocultas de la vista del acompañante.
Como otros coches japoneses, tiene la apertura del depósito
de gasolina en el piso del coche y su accionamiento es por cable.
Cada vez es más habitual un mando eléctrico para este
servicio y para otros como la apertura del maletero (el Mazda 3 tiene
mando mecánico).
Otro detalle anticuado es que la llave y el mando a distancia están
separados. Tampoco tiene luces en los espejos de los parasoles o
un muelle para sujetar el capó.
En los mandos de la radio el Mazda 3 tiene un juego de luces dispuesto
de manera horizontal que se encienden de distintas maneras al dar
el contacto, al cambiar el volumen de la radio o al preseleccionar
otra emisora. Yo no le he encontrado ninguna utilidad práctica,
pero a algunas personas les ha parecido vistoso.
Los plásticos que tiene en el interior, así como
los botones y las ruletas son duros, pero dan una grata impresión
de solidez y parecen bien terminados (no me ha dado esa impresión
la parte inferior de la bandeja del maletero). No me ha gustado
que la regulación de la inclinación del asiento del
acompañante sea por palanca mientras que la del conductor
es por ruleta, que permite colocar el asiento en una posición
mucho más precisa.
Hay que tener cuidado con los paragolpes porque sobresalen mucho
del contorno de la carrocería (imagen)
y es fácil levantarles la pintura, porque no tienen elementos
de protección frente a pequeños golpes.
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