El más
aconsejable por precio, no por funcionalidad
En carretera, las diferencias más notables
de un Mazda2 con respecto a un Ford
Fusión, es que el japonés es un coche mucho más
cómodo de suspensión. El Ford Fusion es un poco más
ágil a cada solicitud por parte del conductor y quizá
más efectivo en carreteras con curvas abordadas a buen ritmo,
a cambio tiene mucha menos capacidad para absorber los baches y
es más incómodo para viajar.
Las reacciones en carretera del Mazda son buenas incluso comparado
con otros utilitarios con carrocería más baja. Un
Clio, o un Ford Fiesta, un Nissan Micra pueden ser mejores opciones
que el Mazda2 para quien valore la capacidad de un coche para ir
rápido por curvas porque pueden ser más ágiles.
Sin embargo el Mazda2 creo que es mejor en casi todas las circunstancias
que un Citroën
C3 o un Fiat Punto. No tengo muy reciente la referencia del
Opel
Corsa, pero sí lo prefiero a un Opel
Meriva en este sentido.
Durante
la presentación española del Mazda2, mi compañero
Javier Moltó apreció una clara tendencia a derrapar
la parte trasera. El mismo titulaba el artículo del Mazda2
(más
información). Desde luego, nuestra unidad de pruebas
(con las presiones recomendadas por el fabricante y conduciéndolo
por los trayectos donde siempre probamos los coches) no tenía,
ni mucho menos, esa tendencia a derrapar las ruedas traseras.
El tacto de la palanca de cambios del Mazda es muy bueno; mejor
que la del Fiesta. Los frenos son capaces de detener al coche en
distancias cortas y resisten adecuadamente el uso intenso y prolongado. |