El más
aconsejable por precio, no por funcionalidad
Es el quinto coche que pruebo con este motor. En
el Mazda2 me parece que el motor se escucha a baja velocidad o al
ralentí como un Ford Fiesta y un poco más que en el
Citroën C3 o en el Peugeot 206.
También es más ruidoso que los modelos
franceses escuchándolo desde el exterior, es como si tuviera
menos material aislante. Me sigue pareciendo un motor suave por
las pocas vibraciones que llegan al conductor a través de
los pedales, pomo de la palanca de cambios y el volante. Como es
habitual en muchos coches Diesel, el ruido del motor queda oculto
por el aerodinámico a medida que aumenta la velocidad (se
puede viajar a fondo sin escuchar casi nada el motor).
El
aspecto que me parece más flojo de este motor es que no tiene
mucha fuerza (o capacidad de aceleración) por debajo de 1.800
ó 2.000 rpm, sobre todo si el aire acondicionado está
conectado. Por esta circunstancia puede llegar a no ser del todo
agradable circular por ciudad, por ejemplo, al arrancar en pendientes
o al comenzar la marcha con el coche cargado. En este sentido prefiero
el 1.5 dCi de Renault (que también hace poco ruido).
Según nuestras mediciones el Mazda2 es más lento
en aceleración y recuperaciones que un C3
1.4 Hdi, que un 206
Hdi, que un Micra 1.5 dCi y que un Clio
1.5 dCi.
El Mazda2 es un coche pesado y de carrocería grande y por
esto no es muy rápido. Pesa 1.160 kg frente a los 980 de
un Clio equivalente, los 990 kg de un 206, o los 1.097 kg de un
C3. También es más lento que un Ford Fiesta con idéntico
motor (1.143 kg).
En cualquier caso las diferencias no son grandes y la sensación
que transmiten en carretera son idénticas; en cualquiera
de ellos es posible circular en autopista claramente por encima
de los límites legales de manera continuada (si no hay cuestas),
pero en carreteras de doble sentido es necesaria mucha anticipación
y espacio para adelantar.
El
consumo medio circulando por autovía al 90 por ciento de
la velocidad máxima (y a veces a fondo), por carretera de
doble sentido (entre 120 y 140 km/h, pero acelerando a fondo para
adelantar) y algo de ciudad ha sido 7,5 litros. Estas mediciones
están tomadas viajando tres en el coche y con el aire acondicionado
puesto.
A una media real de 120 km/h por autovía (que supone una
velocidad constante de 140 km/h y otras veces más lento por
el tráfico y obras en la carretera) el consumo de combustible
fue 6,5 l/100 km.
En un recorrido por ciudad y carreteras de circunvalación
a un ritmo suave (350 km) y 115 km por carreteras de montaña
conduciendo rápido, gastó 6,8 litros de media.
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