Funcionalmente
interesante y dinámicamente comprometido
La mayor diferencia entre el Mazda2 y el Fiesta o
Fusion es el aspecto y la forma del salpicadero. Los acabados de
color plateado son la parte más vistosa de la diferencia.
La consola central del salpicadero del Mazda 2 es más estrecha
que la del Fiesta, por lo que deja más espacio para las piernas,
especialmente para el acompañante. Para el conductor no se
ha solucionado ninguno de los problemas fundamentales del Fiesta
(no hay espacio para hacerlo).
El conductor no dispone de apoyo para el pie izquierdo, por lo
que no hay forma de apoyarse con firmeza contra el respaldo del
asiento en zonas viradas. Y es importante, porque el respaldo del
asiento sujeta poco lateralmente y sin apoyo firme para el pie izquierdo
el conductor no tiene más recursos que sujetarse en el volante,
un lugar poco recomendable para sujetarse.
El volante no tiene ajuste longitudinal y el asiento no lo tiene
de altura propiamente dicha . Se puede variar la inclinación
de banqueta por la parte más cercana al respaldo; esto permite
variar ligeramente la altura, en especial para las personas con
las piernas más largas, que admiten una banqueta más
inclinada.
Los materiales plásticos del salpicadero son agradables
al tacto y hay lugares variados, de tamaño y forma, para
dejar diferentes objetos. La guantera es más pequeña
que en los Ford equivalentes. Se ha dejado un hueco sobre ella,
sin tapa, de dudosa utilidad.
Al
lado de la guantera hay un cajetín profundo y estrecho, con
una funda interior plástica que se extrae con facilidad y
que resulta útil para vaciar el contenido de lo que haya
en el fondo, ya que la mano no cabe por el hueco.
El Mazda2 es un coche alto, lo que puede resultar muy útil
para los pasajeros de mayor estatura. De todos los modelos de este
tamaño que hemos medido, el Mazda2 es el que tiene mayor
distancia entre la banqueta posterior y el techo. Un periodista
menos bajo que yo me dijo que la base del reposacabezas posterior
se le clavaba en la espalda. A mí me sucedía lo mismo
si no colocaba el reposacabezas en la posición más
alta de las únicas dos posibles.
Una peculiaridad del Mazda2, que junto con la altura lo acerca
al concepto de monovolumen, es que el respaldo del asiento del copiloto
se abate sobre la banqueta y queda en posición horizontal.
No está muy clara la utilidad de ese respaldo horizontal,
porque por detrás no tiene una tapa dura y por tanto difícilmente
puede utilizarse como mesilla. Sí sirve para facilitar el
transporte de objetos largos que vayan desde el parabrisas hasta
el maletero.
A diferencia del Fiesta el portón trasero se abre desde
el exterior sin necesidad de llave, la bandeja posterior que cubre
el maletero se ha sustituido por una lona que no admite peso, de
material plástico resbaladizo, y la banqueta del asiento
posterior es partida, al igual que el respaldo. En el Fiesta sólo
está partido el respaldo, pero no la banqueta. |