Funcionalmente
interesante y dinámicamente comprometido
El puesto de conducción del Mazda2 es semejante
al del Fiesta, con ausencia de apoyo para el pie izquierdo en ambos
casos. La principal diferencia es el salpicadero, con otro diseño
y mejores materiales en el Mazda2.
Las reacciones en curva también son distintas. El Ford Fiesta
tiene buena estabilidad y una respuesta dinámica satisfactoria
para un conductor que disfrute con la conducción deportiva.
En el Mazda2 se ha incrementado el aspecto deportivo. El eje trasero
se descoloca con cierta facilidad cuando el conductor lo induce
al deslizamiento.
A falta de una prueba a fondo, diría que quizá con
demasiada facilidad en la versión menos potente, dado que
muchos de los conductores de esa versión no querrán
sentir ese deslizamiento, que si se produce no será provocado,
sino error. El control de estabilidad no está disponible
en esta versión para limitar ese efecto.
La
diferencia de neumáticos se nota de forma más apreciable
en este coche que en otros modelos de la misma categoría.
La versión con motor de 75 CV sólo está disponible
con neumáticos 175/65 14 y en la unidad que he probado eran
Continental ContiEco Contact EP. Con el resto de los motores bien
de serie o bien opcionalmente, la medida disponible es 195/50 15,
Continental Premium Contact en las unidades que probé.
Pues bien, sea por la diferencia en calidad de la goma o por la
diferencia de anchura, el eje trasero de las versiones más
potentes resulta menos propenso a deslizar que en las versiones
más potentes. Lo cual resulta una paradoja, ya que se entiende
que las versiones más potentes debieran ser las más
deportivas.
Conduje todos los motores del Mazda2, los tres de gasolina disponibles
y el turbodiésel. Con todos ellos me encontré a gusto.
El sonido de los motores es audible con claridad desde dentro del
coche. Confirmo la sensación que ya hemos tenido con este
motor turbodiésel, elaborado de forma conjunta entre PSA
y Ford. Es de funcionamiento muy suave y suena poco. Desde dentro
del coche, daba la sensación de que sonaban más los
motores de gasolina que el Diesel. |