Lujo con aspecto de todo terreno
El RX300 sólo puede tener un motor, un gasolina
de seis cilindros
en V, 3 litros de cilindrada, todo de aluminio, con doble árbol de
levas y el sistema VVT-i de distribución variable. Da 201 CV a 5.600
rpm de potencia máxima (frente a 223 CV a 5.600 rpm en USA) y un par
máximo de 283 Nm a 4.400 rpm (301 a 4.400 rpm en USA). Este nivel
de régimen
para el par máximo es más bien alto, sobre todo para un vehículo con
pretensiones de todo terreno, aunque la marca indica que a 1.600 rpm
ya dispone del 80% del par máximo (que tampoco es mucho).
El VVT-i es un sistema de distribución
variable continua en todo el margen de revoluciones; se complementa
con un sistema de admisión
variable (llamado ACIS) que adapta los conductos de admisión
a la velocidad del motor y la posición del acelerador, de forma
que se consigue un buen llenado del motor, y una buena combustión,
para mejorar el consumo, la potencia y las emisiones.
El motor también lleva un sistema novedoso
para eliminar vibraciones: un diafragma (membrana elástica) controlado
eléctricamente produce impulsos de sentido opuesto a los del motor,
de forma que pueda neutralizar algunas vibraciones.
La caja de cambios es automática, con convertidor
de par, y sólo cuatro relaciones. Sus desarrollos de transmisión
son largos para el modo de funcionar del motor (mejor en régimen
alto). En recorridos de autovía el motor gira a pocas revoluciones,
lo que favorece el consumo y el nivel sonoro; pero en recorridos
fuera de carretera no son adecuados, pues es difícil que el motor
gire en la zona de par máximo. Además, el salto entre las marchas
es muy grande, lo que produce que el motor caiga bastante de vueltas
al cambiar. No lleva reductora, otra limitación para circular a
velocidad muy lenta o afrontar fuertes desniveles, pero el convertidor
de par lo compensa en alguna medida.
Las prestaciones anunciadas por la marca son
180 km/h de velocidad máxima, y unas aceleraciones de 0 a 100 km/h
en 9,2 s y 16,7 s para llegar a los 400 m desde parado.
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