Buenas cualidades y un precio muy alto
En general, el Range Rover me ha parecido uno de
los todo terreno más eficaces de la actualidad por tres causas:
su capacidad de tracción, su largo recorrido de suspensiones
y su facilidad para sortear cualquier zona
trialera, sobre todo, porque no hace falta ser ningún
experto en conducción todo terreno para pasar por cualquier
sitio (las ayudas y controles electrónicos se encargan de
obtener la eficacia necesaria). Además, la unión entre
su motor turbodiésel, el cambio automático (de cómodo
accionamiento) y la caja
reductora (que acorta mucho las marchas) configuran un conjunto
especialmente cómodo para conducir fuera del asfalto.
A pesar de su condición de coche lujoso, el
Range está muy bien preparado para afrontar una conducción
todo terreno extrema. Su sistema de tracción
total permanente lleva un diferencial
central Torsen que tiene un
bloqueo automático con gestión electrónica,
de forma que transmite una mayor fuerza al eje que tiene más
tracción en caso de que patinen las ruedas en alguno de ellos.
A diferencia de otros todo terreno, el conductor no puede bloquear
el diferencial central de forma manual.
Tampoco
lleva bloqueos mecánicos en los diferenciales delantero y
trasero, sino un sistema electrónico que actúa eficazmente
a modo de autoblocante mediante el sistema de frenado. Dicho control
(denominado ETC) frena las ruedas con menos motricidad
(una o varias a la vez), de forma que el motor puede hacer fuerza
sobre las ruedas que tienen más agarre. Como el recorrido
de suspensiones del Range es muy largo, no es fácil que una
rueda pierda agarre por quedar en el aire. Si esto ocurre, el ETC
resulta realmente efectivo e impide que el coche se quede sin propulsión.
Para adentrarse en lugares agrestes, el Range cuenta
con una caja reductora que se conecta pulsando un botón situado
junto a la palanca selectora del cambio (más
información sobre la reductora). A su derecha, hay otro mando
que activa el control de descenso en pendientes (denominado HDC
- Hill Descent Control), que frena al coche en pendientes pronunciadas
de forma automática (más
información sobre el HDC). Tanto la reductora como el control
de pendientes incrementan la eficacia y facilidad de manejo en conducción
todo terreno.
La suspensión con muelles
neumáticos aporta importantes ventajas en conducción
todo terreno, porque permite elevar mucho la altura de la carrocería
(más
información sobre los niveles de la suspensión). En condiciones
normales, la altura libre al suelo es 231 mm (mucho comparado con
otros todo terreno similares). Esto, unido a un recorrido de suspensiones
sobresaliente (280 mm delante y 330 mm detrás) permiten atravesar
por zonas trialeras con una facilidad sorprendente.
Las suspensiones independientes del Range, además
de hacerlo más cómodo sobre caminos bacheados, se
adaptan a las irregularidades del terreno con extraordinaria eficacia
y soportan espectaculares cruces
de ejes que mantienen las ruedas en contacto con el suelo de
forma casi permanente (mejora así su capacidad de tracción).
Para
sortear obstáculos muy altos, transitar por roderas profundas
o vadear ríos, se puede seleccionar el denominado «nivel
fuera de carretera» mediante el mando correspondiente
situado en la consola central. El espacio libre de la carrocería
al suelo pasa a ser 281 mm (sólo superado por el VW Touareg
con 300 mm) y el Range mejora su capacidad de vadeo (500 mm), el
ángulo de
ataque y salida (35° y 29° respectivamente) y el ángulo
ventral (150° ó 30° según se haga la medición).
No es fácil tocar con la carrocería en el suelo y
permite abordar «escalones» realmente pronunciados que
supondrían un obstáculo difícil de superar
para otros todo terreno.
El largo voladizo
trasero es el que puede hacer algo más fácil tocar
con la parte trasera, aunque en zonas muy trialeras. En tal caso,
me ha parecido algo expuesto a posibles golpes el silencioso
del escape (en situación transversal por detrás del
eje trasero).
El Range Rover también tiene algunos condicionantes
que pueden restarle eficacia frente a otros todo terreno: su tamaño,
excesivo para moverse por determinados lugares (es más fácil
rayar la pintura por caminos estrechos en donde hay vegetación);
y su peso, que puede ser un incoveniente en terreno blando. Los
neumáticos que llevaba nuestra unidad de pruebas (Goodyear
Wrangler HP en medida 255/50 R 18 112 H M+S) son para asfalto y
todo terreno. Ofrecen un compromiso suficientemente bueno, aunque
siguen siendo algo limitados en zonas embarradas.
Otros modelos como el BMW
X5, el Porsche
Cayenne o el Volkswagen
Touareg también recurren a sistemas electrónicos
como el control de tracción (ETC) o el control de descenso
en pendientes (HDC).
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