Buen motor y buen aspecto
El interior está realizado con materiales que causan muy
buena sensación visual y táctil.
El salpicadero y los paneles de las puertas están hechos
con un plástico duro y acabado rugoso de buena apariencia,
la parte central del salpicadero (que recorre el ancho del coche)
y parte de las puertas están recubiertos de terciopelo. Opcionalmente
se puede poner Alcantara (505 €).
El volante resulta agradable al tacto aunque es de plástico,
y las diversas palancas y pulsadores también trasmiten sensación
de calidad al accionarlos, en particular los que activan la luz
interior y de lectura (los mismos que lleva el Stilo).
Como
ya dijo mi compañero Enrique en la prueba del 1.4 l, al Ypsilon
le faltan lugares donde dejar objetos.
Los que hay son cuatro: la parte superior del salpicadero, sin
superficie antideslizante; las bolsas rígidas de las puertas,
que están colocadas muy bajas, son pequeñas y estrechas;
un hueco trás la palanca de cambios con una superficie curva
y lisa que resulta muy deslizante; y los dos huecos porta latas
que hay detrás de la palanca del freno de mano.
El cuadro de mandos, colocado en el centro, tiene indicador de
combustible y de temperatura del agua, además del velocímetro
y del cuentavueltas. También se encuentra ahí la pantalla
que muestra la información del ordenador, la temperatura
exterior o la hora.
Sobre el puesto de conducción reproduzco los comentarios
que hizo Enrique en la prueba del Ypsilon 1.4 16v. El puesto de
conducción es elevado, las piernas van muy flexionadas y
el asiento sujeta poco lateralmente. Creo que un apoyo lateral bueno
en un coche con una posición de conducción así
de elevada es muy importante, independientemente del uso que se
le vaya a dar. El apoyo para el pie izquierdo queda muy cerca. La
sensación de espacio en las plazas delanteras es grande porque
el techo y el parabrisas quedan muy lejos. “
Aunque
es más largo, ancho y alto que un Toyota Yaris, sus dimensiones
interiores son similares, sobretodo en las plazas traseras. En cambio,
las delanteras me parecen más cómodas en el modelo
italiano por la posición al volante –que en el Yaris
queda lejos– y porque tienen un mayor recorrido longitudinal.
El asiento posterior es regulable longitudinalmente (10 cm) y en
inclinación del respaldo; en ambos casos, los mandos se encuentran
en la parte delantera inferior de la banqueta, un lugar que me ha
resultado cómodo de accionar. En la posición más
retrasada el volumen del maletero es 215 litros, en la más
adelantada el volumen crece hasta 295 litros pero se inutilizan
las plazas traseras porque no hay espacio para las piernas de los
ocupantes.
El acabado Argento incluye airbags frontales y de cortina (los
laterales delanteros son opcionales), ABS, aire acondicionado, cierre
centralizado (con dos botones distintos, uno para abrir y otro para
cerrar, y un led en la parte superior del tapizado de la puerta
que indica cuando está el cierre puesto), elevalunas eléctricos
delanteros (sin función de un sólo toque) y llantas
de acero de 14" con neumáticos 185/65R14.
También
lleva un ordenador que indica autonomía, consumo medio, consumo
instantáneo, velocidad media, distancia recorrida y tiempo
de viaje (dispone de dos contadores parciales para distancia, velocidad
y consumo medio). El paso de una información a otra es algo
lento, puesto que antes de aparecer el dato se visualiza un mensaje
de texto durante un tiempo indicando que medición es la que
va a aparecer.
Nuestra unidad tenía las siguientes opciones: Radio-CD (336
€), rueda de repuesto de emergencia (50 €), cinco plazas
(126 €, de serie lleva cuatro), la pintura metalizada (265
€) y las llantas de aleación de 15" (357 €)
con unos neumáticos 195/55R15 (en nuestro caso unos Continental
Premium Contact).
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