Destaca en calidad,
equipamiento y precio, desmerece en prestaciones
La primera vez que conduje el Lancia Ypsilon (en
versión 1.2 y 1.4), con los neumáticos opcionales
195/45 R16 y sobre asfalto mojado. Entonces me pareció un
coche con una estabilidad elevada. La unidad de esta prueba tenía
unos neumáticos Michelín Pilot Exalto en medidas 195/55
R15 H. Con estos neumáticos me ha seguido pareciendo un coche
seguro, pero menos ágil y algo más cómodo en
carreteras onduladas.
La suspensión está bien ajustada para dar una suficiente
capacidad de absorción de las irregularidades sin que los
movimientos de la carrocería sean grandes o rápidos.
No es de los más cómodos ni de los que menos; por
ejemplo, un Ford
Fiesta 1.6 Coupé es más incómodo y un Clio
1.4 de 97 CV creo que es un poco más cómodo.
Si
se circula rápido por carreteras sinuosas, no parece tan
ágil ni responde tan bien al volante como otros utilitarios.
Sí tiene un buen agarre lateral con estos neumáticos.
Es más torpe que un Micra, un Fiesta o un Clio, pero me
parece preferible en este sentido a un Citroën C3, y quizá
a un Opel Corsa (tengo la referencia del Corsa muy lejana). Frente
a estos últimos, al Ypsilon lo distingue una ligera capacidad
para cerrar la trayectoria al desacelerar o frenar cuando el volante
está girado.
La dirección tiene asistencia electrica, variable y con
dos programas (como el Punto o el Panda). Por tacto y precisión,
la dirección me parece más adecuada para un coche
de ciudad que de carretera. El funcionamiento de la palanca de cambios,
así como su posición (muy cerca del alcance del conductor)
me parece perfecta para manejarla con rapidez y eficacia. |