Cómodo en carretera, vibra y suena mucho en ciudad
El Thesis puede apabullar inicialmente por la cantidad de información,
interruptores y pulsadores que hay distribuidos en su interior. Requiere
dedicarle atención en parado para ver la utilidad de cada cosa
y familiarizarse con el sistema de información «Connect».
He contado cien botones repartidos por todo el interior, de los
cuales cinco son giratorios además de pulsadores (y sin contar
las dos palancas de la columna de la dirección). En el exterior
hay otros cinco botones, que sirven para abrir las puertas (están
en el interior de los tiradores) y el maletero.
Cuando pulsamos el botón del mando a distancia para abrir
el coche, los intermitentes destellan y un diodo de color verde
colocado en cada puerta luce durante unos segundos, para confirmar
la apertura del vehículo (el mismo diodo luce de color rojo
al cerrar). A la vez, se encienden las luces que hay colocadas en
la parte inferior de los retrovisores e iluminan el suelo (de este
modo podemos ver si hay algún charco junto a la puerta, por
ejemplo).
Al
pulsar el botón que hay en la parte interior de la manilla
de la puerta, un mecanismo eléctrico actúa sobre el
cierre mecánico, permitiéndo abrir la puerta. Al abrirla,
el asiento se retira automáticamente a la posición
más retrasada y el volante sube, lo que facilita el acceso.
En el interior hay dos luces generales en el techo y cuatro luces
de lectura. La iluminación interior me ha parecido algo escasa.
Al dar el contacto, el coche hace un chequeo que incluye el nivel
del aceite (sólo en las versiones Diesel). Para arrancar
el motor es preciso pisar el pedal de freno (como en todo coche
de cambio automático); al hacerlo, se libera el bloqueo eléctrico
del volante. Según el manual: «Cuando
se descarga la bateria del coche, es imposible desactivar el bloqueo
de la dirección. En ese caso, abra el maletero con la llave
de emergencia y conecte una batería auxiliar a la batería
del coche».
El freno de estacionamiento es eléctrico, bien se puede
quitar manualmente con un botón que hay tras la palanca de
cambios (imagen),
o bien automáticamente al pisar el acelerador más
allá de cierto límite. El automatismo es cómodo,
pero deja la posibilidad de que el coche avance al pisar el acelerador
por error.
Ese freno de estacionamiento se puede activar de forma manual (con
el mismo botón que lo desactiva) o de forma automática
al apagar el motor; también se conecta automáticamente
si se abre alguna puerta con el coche en marcha.
El sistema de ayuda al aparcamiento avisa con pitidos de distinto
tono y procedencia, según la localización del obstáculo;
es una opción que cuesta 700 €. Para aumentar la visibilidad
hacia atrás hay un pulsador junto que deja los apoyacabezas
traseros exteriores en su posición más baja, de forma
un poco brusca.
Hay un potenciómetro con tres posiciones para ajustar la
sensibilidad del sistema de conexión automática de
luces (imagen);
en la práctica, yo no he encontrado diferencia alguna entre
ellas. Es curioso que los faros antinieblas delanteros sean opcionales
(270 €); no sé que resultado darán, pero he tenido
que circular por zonas con niebla densa y no los he echado de menos
para ver (no sé si con ellos me verían mejor). Los
faros de xenón me proporcionaban una luz suficiente para
ver las líneas de la calzada.
En
general, las luces (que son de xenón para cortas y largas)
me han gustado por lo bien que iluminan, por la transición
de claro a oscuro progresiva, y por el alcance que ofrecen las largas.
La iluminación del cuadro es solidaria con la exterior si
esta está en modo automático, ya que se rige por el
mismo sensor crepuscular que activa las luces. Puede suceder que
llevemos las luces exteriores conectadas manualmente (por que consideramos
que son necesarias) y la iluminación del cuadro no se active
por que el sensor considera que hay luz suficiente. Cuando el sistema
desconecta automáticamente las luces (al salir de un túnel
o un garaje), se apagan inmediatamente las cortas, pero las de posición
se quedan encendidas durante 10 s más.
Los pilotos posteriores están divididos en dos grupos, uno
estrecho y vertical que recorre el extremo de la aleta y que aloja
las luces de posición, freno e intermitencia; emplea diodos
que están bajo un plástico blanquecino. Las luces
antiniebla y de marcha atrás están a ambos lados de
la matrícula y usan lámparas de filamento.
El techo eléctrico (opción que vale 1.600 €)
es de cristal (deslizante y basculante), pero está tapizado
por su parte interior; no se ve el cristal. Esto se debe a que está
cubierto por 21 células solares que, cuando el coche está
estacionado, activan el ventilador del sistema de climatización
(generan 24 W). En verano, este sistema disminuye la temperatura
del habitáculo y, en invierno, reduce la humedad.
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