Cómodo en carretera, vibra y suena mucho en ciudad
Al ponerlo en marcha, lo que más llama la atención
son las vibraciones que trasmite el motor, que se aprecian en el
volante, la palanca de cambios y los asientos. Aunque no deja de
ser un hormigueo más o menos molesto según quién
lo sienta, no es propio de un coche lujoso y —por lo demás—
muy cómodo. Al seleccionar la posición «D»
en el cambio, las vibraciones se incrementan apreciablemente.
Una vez que se inicia la marcha se atenúan las vibraciones
y el sonido del motor. Me ha llamado la atención el tipo
de sonido que emite en aceleraciones, similar (con matices) al de
otros motores cinco cilindros de gasolina del grupo Fiat.
La versión que hemos probado llevaba un cambio automático
de cinco relaciones, que permite cambiar manualmentre mediante un
mando secuencial
en la palanca (con desplazamientos longitudinales).
El funcionamiento en modo automático me ha parecido bueno.
Es de los cambios que mantiene la marcha engranada cuando otros
seleccionarían una mas larga; por ejemplo, al levantar el
pie del acelerador antes de entrar en una curva o al bajar una pendiente.
También puede reducir de marcha si se frena, aunque a veces
lo hace de forma algo brusca.
Cuando está en modo automático y se pisa el acelerador
a fondo, cambia a una marcha superior a 4.250 rpm. Si lo manejamos
de forma manual, a 4.500 rpm avisa de que hay que realizar el cambio
(se escucha un leve pitido y, en el cuadro de mandos, parpadea el
número que indica la marcha seleccionada). A pesar de la
advertencia, el motor sigue subiendo de vueltas hasta 4.800 rpm
aproximadamente, pero no cambia automáticamente a una marcha
superior.
En
conducción normal los cambios se producen con total suavidad
y a la velocidad adecuada, pero son lentos cuando buscamos la máxima
aceleración. He observado que, si se levanta el pie del acelerador
cuando se va a producir el cambio, lo realiza algo más rápido.
El motor me ha parecido adecuado para viajar por vías rápidas:
En esas circunstancias se oye muy poco, es capaz de mantener ritmos
altos sin problemas y permite recuperar con facilidad (aunque para
ello suele tener que hacerlo en cuarta). Además, el consumo
no es elevado: 7,4 l/100 km a una media de 130 km/h.
En carreteras de doble sentido va más justo, algo que se
nota a la hora de realizar un adelantamiento. Este Thesis pesa 1.820
kg, más que cualquier otro coche similar (tabla
comparativa de pesos).
En carreteras lentas a ritmo rápido ha gastado un máximo
16 l/100 km. El consumo medio que he obtenido durante toda la prueba
ha sido 9,8 l/100 km.
El motor es básicamente el mismo que el del Thesis JTD de
150 CV, un pentacilíndrico de 2.387 cm³ al que se le
ha sustituido la culata,
de dos válvulas por cilindro, por una de cuatro y se ha variado
el sistema de inyección (artículo
sobre este sistema). Da 175 CV a 4.000 rpm.
Otros cambios que se han realizado en el motor son el aumento de
la presión de inyección (de 1.350 a 1.400 bar), distinta
presión máxima del turbocompresor variable (de la
marca «Garrett»)
y nuevos colectores de admisión y escape (este último
de aluminio fundido a presión). El sistema de lubricación
se ha modificado con una nueva bomba de aceite y su radiador (aire/aceite).
La bomba del agua también es distinta.
|