Cómodo en carretera, vibra y suena mucho en ciudad

Las suspensiones son independientes
delante y detrás, y el sistema de amortiguación es
variable de control electrónico («skyhook»),
con una programación en la que prevalece el confort sobre
la estabilidad.
Parece que, en los primeros centímetros de su recorrido,
la suspensión sea algo más blanda que después.
Permite ligeros y constantes movimientos de cabeceo
y balanceo,
de muy pequeña magnitud, que no molestan a los ocupantes.
La parte positiva es la comodidad que ofrece, sin sacudidas a los
pasajeros al pasar por juntas o baches. Tuve que atravesar cerca
de medio kilómetro de carretera en obras, sobre tierra con
las ondulaciones que dejan las orugas de las maquinarias, y las
vibraciones que llegaban al interior del coche eran muy pequeñas.
Esta
suavidad de la suspensión provoca que, al afrontar curvas
muy rápidas, se produzcan movimientos amplios en la carrocería.
Si bien no afectan a la trayectoria del coche inicialmente, pueden
restar confianza a quien lo conduce.
En carreteras lentas no es un coche ágil. Le cuesta entrar
en las curvas más que a otros modelos, como un Mercedes-Benz
Clase E o un Jaguar S-Type. En estas vías, a poco que forcemos
el ritmo, el control de estabilidad (sin desconexión posible)
puede estar funcionando constantemente.
Esto sucede no porque el coche esté deslizando, sino porque
el control de estabilidad es —a mi modo de ver— exageradamente
precavido. De cualquier modo, y dado el enfoque del Thesis, no creo
que este control de estabilidad suponga un inconveniente para quién
compre un coche de estas características.
La unidad de pruebas tenía unos neumáticos Goodyear
Eagle NTC 5, en medida 225/50R17. Como ya nos pasó con un
Ford
Focus que llevaba este mismo neumático, hemos observado
que las marcas de desgaste llegan casi hasta la mitad del flanco.
Es decir, en apoyos fuertes se flexiona tanto, que acaba apoyándose
en el flanco además de en la banda de rodadura.
Algo que me ha sorprendido ha sido que, por dos veces, he pegado
con el cubrecárter en el suelo antes de que las suspensiones
hiciesen tope en compresión. Una vez me sucedió en
una curva en la que hay un hundimiento de la calzada al comenzar
el apoyo, la otra fue por una elevación en una recta; en
ambos casos iba a menos de 80 km/h. He pasado con otros coches por
esa misma carretera y nunca me había sucedido.
Puede que sea debido a que el cubrecárter sobresale del
plano horizontal de los bajos del coche. A juzgar por las marcas
que tenía, no era la primera vez que había sucedido
lo mismo. No sé a que distancia está el cárter
del plástico que lo protege en el Thesis; en otros modelos
de Fiat está a una distancia suficiente como para que, a
pesar de golpear el cubrecárter, lo único que suceda
es llevarse un susto y reducir la esperanza de vida de esa pieza.
Hay unos deflectores de aire de plástico en los bajos. Son
tres piezas colocadas de forma perpendicular al sentido de la marcha,
dos van atornilladas a los brazos de aluminio de la suspensión
trasera (imagen)
y la tercera va colocada en el espacio que hay entre ambos brazos.
La visibilidad es buena; en maniobras por lugares angostos nos
podemos ayudar por las referencias que dan los sensores de aparcamiento
delanteros y traseros.
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