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Una evolución del Diablo
El motor es básicamente el mismo V12 con bloque
y culata de
aluminio que lleva el Diablo. La cilindrada aumenta porque tiene
más carrera, ahora llega hasta 6.192 cm³. Es más
potente que cualquiera de los motores que tenía el Diablo
en su última generación, que llegaban como mucho a
575 CV a 7.300 rpm en el caso del GT. El del Murciélago da
580 CV a 7.500 de potencia máxima y 650 Nm a 5.400 rpm de
par máximo. La cifra de par máximo es alta para un
motor atmosférico; con relación a la cilindrada, es
un poco menor que la de un M3 pero un poco mayor que la de un 911
3,6 litros.
Hay
otras diferencias con el motor del Diablo en admisión, distribución
y lubricación. Tiene un colector de admisión
variable en tres etapas, mediante un sistema de dos mariposas.
También tiene distribución
variable para los árboles de levas de admisión
y escape. La lubricación es por cárter
seco; al no necesitar un cárter voluminoso que contenga todo
el aceite, Lamborghini ha bajado 50 mm el motor (en el Diablo está
muy alto).
El control electrónico de este motor es mucho más
avanzado que el del Diablo. Dos centralitas (de 32 bit con procesador
a 20 MHz cada una) controlan, además de las funciones normales
de inyección y encendido (que es directo);
variación de admisión y distribución; sistema
de refrigeración variable; alerón trasero; control
de tracción; acelerador eléctrónico; y
un sistema de control de sonido.
La caja de cambios es ahora manual de seis velocidades, en lugar
de cinco. La construcción de esta caja es completamente distinta
a la anterior (lubricación forzada, ejes con tres cojinetes
y sincronizadores de doble o triple cono). El Murciélago
es un tracción trasera en el que las ruedas delanteras pueden
ser motrices mediante un diferencial viscoso. Hay un control de
tracción que reduce la potencia del motor si hay perdida
de tracción; primero actúa sobre las mariposas, luego
sobre el encendido y finalmente puede llegar a cortar la inyección.
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