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Más potencia, más
equipamiento y un motor Mercedes-Benz
El motor y la caja de cambios automática del
Jeep Grand Cherokee 2.7 CRD son de origen Mercedes, los mismos que
se utilizan en modelos como el Mercedes C 270 CDI, E 270 CDI o ML
270 CDI, aunque con ligeras modificaciones para adaptarlos al todo
terreno de Jeep. Tiene un motor Diesel de 2,7 litros de cilindrada
con cinco cilindros en línea, inyección directa, conducto
común, doble árbol de levas en culata, cuatro válvulas
por cilindro, turbocompresor variable e intercooler.
Para adaptarlo al Grand Cherokee 2.7 CRD, Jeep ha
modificado el turbocompresor, los colectores
de admisión y escape, el sistema de recirculación
de los gases de escape (EGR) y el cárter
inferior. El resultado son 163 CV de potencia y un par motor
de 400 Nm entre 1.800 y 2.600 rpm. Comparado con el anterior motor
Diesel 3.1 TD de cinco cilindros en línea, 140 CV y 384 Nm
a 1.800 rpm que utilizaba anteriormente el Grand Cherokee, el motor
2.7 CRD (Common Rail Diesel) es más potente, permite desarrollar
mejores prestaciones, es más silencioso y el consumo medio
es en torno a un 16 % más bajo (9,7 litros/100 km).
Dicho
motor está unido a un cambio automático de cinco velocidades
con gestión electrónica, similar al cambio WA 580
que Mercedes utiliza en los modelos de su gama que tienen el motor
2.7 CDI. Dicho cambio automático, ha sido adaptado al Grand
Cherokee 2.7 CRD con la denominación WST400 y está
asociado a una caja reductora, que hace una reducción normal
de los desarrollos
de transmisión (a la mitad, aproximadamente).
En marcha, el motor 2.7 CRD me ha parecido capaz
de ofrecer unas prestaciones notables en un todo terreno grande
y pesado como el Jeep Grand Cherokee. Su empuje es enérgico
y estira con fuerza desde bajo régimen, si bien el cambio
automático se encarga de engranar la marcha adecuada para
obtener siempre la mejor respuesta cuando aceleramos a fondo. En
condiciones normales, dicho cambio automático cambia con
suavidad y resulta agradable en su funcionamiento. En conducción
exigente, estira el límite de revoluciones hasta 4.100 rpm,
momento en el cual engrana una marcha superior. Si bloqueamos las
marchas mediante la palanca selectora (1, 2, 3, 4 y D), el motor
nos sorprende con un empuje que supera enérgicamente la zona
roja del cuentavueltas (4.200 rpm) y sube sin desfallecer hasta
4.400/4.500 rpm.
La
palanca selectora del cambio automático se acciona con facilidad,
si bien se agradecería un indicador de la marcha seleccionada
en la instrumentación. A diferencia de otros todo terreno
de su categoría no tiene accionamiento secuencial
ni tampoco está disponible con cambio manual. El mando para
engranar la reductora también tiene un manejo sencillo.
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