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Mejor que nunca
He conducido un poco dos variantes del X-Type V6
2.0, una con suspensión normal y llantas de 16", y otra
con suspensión rebajada y llantas de 17". En ambos casos
me ha parecido un coche con un grado alto de estabilidad
y confort. Me parece que el tacto de la dirección es muy
bueno y que, dentro de las carreteras por donde lo he llevado, no
es nervioso. A lo mejor es porque lo he conducido poco, pero no
he visto una diferencia muy grande entre las versiones de distinta
suspensión y rueda.
Lo que más me ha gustado es la amortiguación, suave
en movimientos rápidos de rueda, pero firme cuando tiene
que frenar movimientos amplios de la carrocería. Es de los
coches en los que encuentro menos sensación de rebote del
muelle, pero sin notar también que el amortiguador es duro
al pasar sobre pequeños baches.
La
motricidad,
que tanto preocupaba a los ingenieros de Jaguar, me parece suficiente
para un coche como éste en condiciones normales. Nunca he
tenido la sensación de que el volante «tiraba»
al acelerar en curva, aunque ni la carretera resbalaba mucho, ni
tampoco me he empeñado en conseguirlo. En una conducción
normal o normalmente rápida no hay problemas con esto.
Tampoco tiene un motor que ponga en muchos apuros a la transmisión.
Puede ser satisfactorio para quien espere más suavidad que
en los motores normales de esta potencia (con cuatro cilindros),
y también para quien acostumbre a apurar las marchas. Puede
ser decepcionante para quienes valoran sobre todo la recuperación,
porque no es elástico.
Si se acelera a fondo o casi, cambia de sonido a unas 4.700 rpm
y es de ahí hasta el corte (unas 6.800 rpm) donde está
lo mejor del motor. La caja de cambios no es especialmente rápida,
pero tampoco es un obstáculo para sacarle partido al motor.
Le vendría bien una caja de seis marchas, no para alargar
mucho la última marcha, sino más bien para acercar
a las demás entre sí.
El puesto de conducción es el mismo que está comentado
en la prueba
del 2.5, mejor para conductores bajos que altos.
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