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Nueva imagen, mejor motor y
más funcionalidad
El nuevo CR-V tiene importantes cambios en la carrocería,
suspensiones, frenos y dirección. Su nueva carrocería
sigue siendo monocasco,
con pilares reforzados y vigas transversales más gruesas
en el piso. Su rigidez
torsional se ha incrementado un 50 por ciento respecto al anterior
modelo.
La carrocería es 55 mm más larga (4.575
mm) y 30 mm más ancha (1.780 mm), aunque la batalla
sigue siendo similar (2.630 mm). El morro es 48 mm más corto
gracias al motor más compacto y la nueva suspensión
delantera, lo que ha permitido incrementar la longitud del habitáculo
y el volumen del maletero.
Tiene
una suspensión delantera completamente nueva, de tipo McPherson.
El diseño de las suspensiones es básicamente el empleado
en los nuevos Honda Civic, aunque sus elementos son completamente
diferentes, correctamente dimensionados y reforzados para soportar
las mayores exigencias de su peso y utilización en todo terreno.
Tanto delante como detrás tiene suspensión independiente.
La dirección de cremallera se ha revisado
para hacerla más firme y tiene una nueva relación
de engranajes que ha permitido reducir ligeramente el radio de giro
(de 10,6 a 10,4 m). También tiene un nuevo amortiguador de
dirección hidráulico que aporta una mayor sensación
de firmeza a alta velocidad.
El equipo de frenos tiene ahora discos macizos en
el eje trasero (antes tambores). Delante lleva discos
ventilados (tanto delante como detras de 282 mm de diámetro).
El ABS con repartidor
electrónico de frenada es de serie en el CR-V. Para conseguir
un mejor tacto de frenada se ha modificado el sistema de accionamiento
del pedal, de forma que ofrece una mayor fuerza de frenada en un
menor recorrido.
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