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Sólo su espacio justifica
su precio
Ni la terminación ni el equipamiento del
Civic están a la altura de otros coches de su precio. Tiene
de serie climatizador, llantas de aleación, espejos con calefacción,
cuatro elevalunas eléctricos, airbag laterales y cargador de
CD. Una función interesante es que, si están conectados
los limpiaparabrisas delanteros y se engrana la marcha atrás,
los traseros se conectan automáticamente.
Choca que un coche que acaba de llegar al mercado
carezca de sistemas de seguridad como airbag de cabeza y control
de estabilidad. No tiene automatismos para el antideslumbramiento
del retrovisor, el encendido de luces o el limpiaparabrisas. La
rueda de repuesto es de emergencia, no lleva ordenador y le faltan
algunos detalles prácticos que sí tienen otros coches
costosos, como muelles amortiguados para sujetar el capó,
luz en los espejos de cortesía o ganchos cromados en el maletero.
La lista de opciones se reduce a pintura metalizada y cambio automático
(de cuatro velocidades). No están en esa lista cosas como
techo corredizo o tapicería de cuero. Atendiendo exclusivamente
al equipamiento, no veo porqué este coche cuesta 2,9 millones.
Tampoco la calidad aparente explica el precio del Civic. Por una
parte, tiene materiales de recubrimiento que distan mucho de lo
que se ve en coches de este tamaño y tres millones de pesetas.
Nuestra unidad de pruebas tenía algo menos de 8.000 km y
el plástico que circunda a la cerradura de contacto ya estaba
completamente rallado.
La
tapicería, que recubre los asientos y parte de las puertas,
es de un tejido sintético poco suave o incluso áspero
en las partes donde está muy tenso.
A estas alturas, es raro encontrar la guantera hecha
de una pieza de plástico moldeado, en lugar de dos piezas,
con plástico laminado o pintado. La del Civic tiene un aspecto
pobre y le falta un sistema para que, si alberga objetos pesados,
no caiga sobre las rodillas al abrirla.
El suelo del maletero es una alfombra de tejido con una tabla de
aglomerado como base, que no da una gran impresión de robustez.
El ajuste también es decepcionante, si tenemos
en cuenta que una de las cosas que recalcó Honda al dar la
primera información del Civic es lo bien hecho que estaba.
En la consola hay un par de piezas de plástico gris claro,
una de ellas con un agujero previsto para el botón de los
intermitentes de emergencia; el agujero y el botón no eran
concéntricos, hasta el punto de que el botón casi
roza.
Uno de los pilotos traseros estaba completamente
pegado a la chapa, mientras que en el otro había una separación
normal tirando a grande.
Casi todos los bordes de piezas de plástico
de recubrimiento tenía un perfil irregular y hasta rebaba
en algunos lugares, como el panel interior del portón.
Por cómo suenan dentro los ruidos externos
(desde la lluvia hasta el motor), no parece que tenga mucho aislamiento.
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