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Sólo su espacio justifica
su precio
El Civic tiene una batalla
muy larga y Honda lo ha aprovechado para dar a las plazas traseras
una amplitud mucho mayor de la normal. Tiene más altura que
cualquier otro (el Peugeot 307 está cerca) y sobre todo
se distingue por la distancia para las piernas atrás. Es estrecho
interiormente, lo cual no es un problema si atrás solo van
dos personas; tampoco es un inconveniente delante porque las piernas
del pasajero no molestan al cambiar de marcha.
El maletero tiene 370 litros de capacidad. Entre los coches de
cinco puertas de 4,0 a 4,4 metros, sólo el KIA Rio y el Citroën
Xsara lo tienen claramente mayor. No tiene una forma regular, de
manera que ciertos objetos voluminosos pueden ser difíciles
de encajar. Tiene dos redes laterales que pueden ser útiles
para llevar objetos pequeños.
Está
bien surtido de huecos para dejar cosas, con alguno de ellos especialmente
práctico para objetos como el teléfono o el mando
del garaje.
El puesto de conducción es satisfactorio desde
casi todo punto de vista. La palanca de cambios en el salpicadero
es un acierto en este caso; no es algo nuevo, ni siquiera reciente
(Citroën 2CV o Renault 4L), pero en este caso está bien
resuelto.
El asiento no tiene una forma particularmente envolvente, pero
sí es suficientemente firme y no deja que el cuerpo se balancee
demasiado. Donde falta más apoyo es en la zona dorsal.
La visibilidad es buena en todos los sentidos, por el grueso de
los marcos de los cristales y por el tipo de retrovisores.
El velocímetro tiene aproximadamente 5 km/h constantes de
error. El cuentakilómetros marca un tres por ciento de más.
Tiene de serie un climatizador
que funciona bien si está nublado o es de noche. Como en
todos estos coches de cristales amplios, cuando hay mucha insolación,
es difícil mantener una temperatura adecuada.
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