Bien de precio
y un motor agradable, pero no silencioso
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Impresiones de conducción y del interior |
El Ford Ka es un coche con unas buenas reacciones
en curva y una excelente estabilidad.
La dirección tiene buen tacto, no está muy asistida
y deja sentir claramente lo que ocurre entre las ruedas y la carretera.
El eje delantero se inscribe en las curvas con mucha facilidad,
incluso en curvas cerradas tomadas a buen ritmo. Es un coche ágil
y fácil de conducir y las suspensiones están bien
calibradas para absorber las irregularidades con eficacia.
Independientemente de la velocidad a la que se circule,
me parece un coche agradable de conducir, por el tacto de conducción
y la buena respuesta y fuerza que da el motor desde bajo régimen.
Quizá el aspecto menos conseguido de este
motor es la sonoridad (para quien busque un coche silencioso), aunque
según los responsables del proyecto, la insonorización
ha sido un aspecto muy cuidado. Tiene un sonido grave, incluso deportivo,
que se hace patente en el interior al acelerar desde bajo régimen
y, sobre todo, cuando el motor va alto de vueltas.
El
volante no tiene regulación, ni en altura ni en profundidad;
si tuviera algún tipo de regulación se adaptaría
mejor a diferentes posturas de condución. Yo me he sentido
cómodo en todo momento y no he echado en falta casi nada.
Su hubiera podido mover el volante lo hubiera puesto un poco más
alto, pero a la altura a la que está me he acostumbrado rápidamente.
En las plazas delanteras destaca la altura disponible
entre los asientos y el techo. En las plazas traseras hay poco espacio
para las piernas y la anchura es escasa. La parte final del techo
cae mucho, limitando también la altura disponible.
Las plazas traseras de un Mini
son más estrechas, pero tiene más espacio para las
piernas y para la cabeza. Un Toyota
Yaris, un Seat Arosa o un Renault
Twingo son, en general, más espaciosos que el Ka.
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