La versión menos recomendable de un coche interesante
Por relación entre asiento, volante y pedales,
el puesto de conducción es adecuado para personas de distinta
talla. Ahora bien, encuentro algunos inconvenientes al puesto de
conducción. El que me parece más importante es que
—como en el Fiesta— falta un apoyo para el pie izquierdo.
Esto lo hace incómodo porque no hay un buen
sitio donde dejar el pie circulando normalmente (encima del pedal
de embrague no es un buen sitio), y porque no se puede hacer fuerza
contra el suelo en las curvas (para dejar los brazos más
sueltos).
Con todo, este inconveniente me ha parecido menor
que en el Fiesta; como el asiento va algo más alto, es más
fácil apoyar el pie en el suelo y apoyarse contra la puerta
con la parte externa de la pierna.
El
asiento, que en el Fiesta ya sujeta poco, en el Fusion deja el cuerpo
aún más suelto. Es un problema de forma y de relleno,
demasiado blando.
El reposacabezas queda demasiado alejado de la cabeza, lo que limita
su eficacia. Su función es evitar que la cabeza se mueva
hacia atrás, cuanto más lejos esté, peor.
El cinturón tiene ajuste de altura pero, incluso en la parte
superior, queda demasiado bajo. A una persona alta o a una que,
sin serlo, le guste conducir más bien erguida, le quedará
demasiado cerca del hombro. Es algo que también ocurre en
las plazas traseras, incluso a personas de talla baja.
El volante tiene una inclinación que lo hace más
apropiado para conducir que el de otros utilitarios (el Peugeot
206, el Renault Clio o el Seat Ibiza). Lo que no tiene es ajuste
longitudinal; yo, que conduzco con el volante los más alejado
de mí que sea posible, no he encontrado ningún inconveniente.
Tampoco se han quejado otros compañeros que normalmente tiran
hacia atrás del volante cuando es posible.
La
instrumentación es la misma que la del Fiesta, reproduzco
lo que dije cuando lo probé. Ford ha reemplazado los indicadores
de aguja para el nivel de combustible por una escala poco visible
y, para la temperatura del motor, por algo que se parece más
a un icono que a un termómetro de verdad. Tiene cinco posiciones,
y dos de ellas son demasiado frío y demasiado caliente.
El sistema de ventilación me parece eficaz. En carretera
no es necesario conectar el ventilador para que entre suficiente
cantidad de aire. Los aireadores del salpicadero tienen un tacto
muy bueno y se pueden orientar de manera que no dé la corriente
en la cara o en las manos. Una particularidad que no observé
en el Fiesta es que por las dos salidas centrales del salpicadero
sale aire más caliente que por las dos de los extremos.
Hay varios huecos alrededor del conductor, pero ninguno está
lo suficientemente cerca para que queden a mano las cosas que allí
se dejen. Los huecos de la consola están un poco bajos y
la guantera central del salpicadero está un poco lejos. No
me parece que eso sea un defecto para cosas que no se manejan en
marcha (las llaves, las monedas o el teléfono), pero sí
para otras como el mando del garaje. |