Entre los mejores
El Focus no da una impresión de calidad como
un 147, un A3 o un Golf, pero sí es igual o mejor que coches
como el Xsara, el Astra o el Mégane. Hay plástico
pintado como recubrimiento y mandos con tacto de goma en varias
piezas del salpicadero y la consola. No da una gran impresión
de solidez, pero el Alfa 147 sí la da y, en cambio, se le
notan más ruidos en carreteras con baches que al Focus.
Le faltan detalles de equipamiento y acabado propios de coches
más costosos, como muelles para sujetar el capó, amortiguadores
de silicona en los asideros, marcos cromados en las puertas o el
portón, limpiaparabrisas automático, ordenador, indicador
de nivel de aceite o de intervalos de servicio y la posibilidad
de poner cosas como faros de xenón o navegador (que no vale
para mucho, por cierto).
La
versión que hemos probado tiene el «Kit RS»,
que se distingue por las ruedas y algunos adornos, como una rejilla
metálica frontal y unos paragolpes distintos.
El puesto de conducción es bueno por todo, salvo por un
asiento que queda muy alto con relación a los pedales. A
quienes les guste ir así no les causará ningún
problema; a los que no, el mando de ajuste de altura les será
inútil.
Si consideramos versiones de tres puertas, el Focus es uno de los
más apropiados para llevar detrás a dos adultos, por
altura y espacio para las piernas. Para tres no es el más
recomendable, porque los hay más anchos. El maletero está
dentro de lo normal en volumen y tiene una forma más o menos
regular; comparativamente, la peor medida es el fondo.
|