Buena relación entre consumo, prestaciones y precio
A bajo régimen parece tener algo menos de
fuerza que otros motores similares. La llegada de la potencia se
produce más bruscamente, entre unas 1.800 y 2.000 rpm.
A partir de ahí el empuje es muy notable en
cualquier marcha. Incluso la sexta velocidad, con un desarrollo
de 59,3 km/h cada 1.000 rpm, es plenamente utilizable en casi cualquier
situación en autopista, salvo que por circunstancias del
tráfico debamos reducir mucho la velocidad.
En nuestras mediciones de prestaciones ha sido tan rápido
en aceleración como un Golf 2.0 TDI con cambio DSG, y más
que un Audi A3 con ese mismo motor y cambio manual. Sólo
es netamente más rapido el Seat León 1.9 TDi 150 CV
Sport FR. El Stilo es más lento en recuperaciones que cualquiera
de ellos a causa de sus desarrollos
largos.
El consumo medio en este
recorrido ha sido 7,1 l/100 km. En dos viajes realizados por
trayectos distintos pero en ambos casos combinando autovías,
carreteras de doble sentido y algo de ciudad, el consumo medio fue
exactamente el mismo: 7,3 litros cada 100 km.
Circulando por autovía a una media de 136 km/h, sin especial
cuidado por obtener un consumo bajo, la media fue de 7,6 litros.
En un recorrido mixto por carretera de doble sentido y ciudad, de
nuevo sin especial cuidado con el acelerador, gastó una media
de 8,9 litros. En carretera de doble sentido y autovía, conduciendo
con mucha suavidad y con una media de 97 km/h, el consumo fue de
6,8 litros cada 100 km.
Aunque al ralentí se perciben algunas vibraciones a través
del volante, la palanca de cambios y el asiento, el motor del Stilo
Multijet no resulta ruidoso. El volumen que llega al interior es
bastante bajo, y ni siquiera en aceleraciones fuertes o a elevado
régimen se percibe un claro tono a motor Diesel.
En
autopista y autovía la suspensión absorbe bien las
irregularidades sin que afecten apreciablemente a la trayectoria,
aunque a elevada velocidad se agradecería una amortiguación
más firme que limitara más el cabeceo.
En carreteras lentas balancea y tiene una clara tendencia al subviraje,
lo que le resta agilidad. Al menos sobre pavimento seco y en buen
estado, es muy difícil que el tren trasero nos ponga en una
situación comprometida.
A cambio, tiene una sensibilidad mucho menor al acelerador en curva
que otros modelos como el Ford Focus; levantar el pie derecho en
pleno apoyo apenas ayuda a cerrar ligeramente la trayectoria. Sólo
balanceando ligeramente el vehículo a la entrada de la curva
es posible que el ESP detecte una incipiente pérdida de trayectoria
del eje trasero, que corrige eficazmente de manera casi instantánea.
Tampoco ayuda en carreteras retorcidas la excesiva sensibilidad
del ABS. Incluso sobre asfalto en perfecto estado y seco es muy
fácil que entre en funcionamiento a poco que las ruedas no
estén rectas, sin que necesariamente se trate de una frenada
muy fuerte.
La dirección es suficientemente rápida y muy suave.
En autopista a alta velocidad no impide mantener la trayectoria
recta sin esfuerzo, pero en carreteras de montaña no proporciona
información sobre el punto de adherencia en que se encuentran
las ruedas delanteras en cada momento. Con el modo City activado
es aún más suave, pero sin él la dirección
ya me parecía lo suficientemente suave incluso en maniobras
en parado.
El cuentakilómetros tiene un error en exceso del dos por
ciento. El ordenador de consumo mostró desde un error nulo
en nuestro recorrido habitual de consumo hasta 0,7 litros en exceso
en otros; en condiciones normales de uso, éste último
valor puede ser el más representativa.
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