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Nuevo aspecto para un coche
muy práctico
Cualquiera de los dos motores permite al Multipla llanear por autovía
a elevada velocidad, pero no hacen olvidar que es un coche pesado
para su longitud.
El de gasolina se quedaba prácticamente sin capacidad de aceleración en las numerosas rampas por las que discurría el recorrido de prueba en cuanto se engranaba la tercera velocidad. Para mantener un mínimo de dinamismo era necesario estirar mucho las marchas, circunstancia en la que el motor se mostraba bastante ruidoso.
El motor Diesel proporcionaba un poco más de agilidad en
esas situaciones. Me sorprendió la homogeneidad en la entrega
de potencia, sin la «patada» típica de estos
motores en torno a las 2.000 rpm. Más que en un brillante
funcionamiento a muy bajo régimen, la explicación
hay que buscarla en una cifra de par máximo de sólo
203 Nm.
La
palanca de cambios queda en una posición muy cercana al volante,
aunque su tacto no es suave ni rápido. Las suspensiones me
parecen muy cómodas. Absorben bien las irregularidades, incluso
sobre calles con pavimento adoquinado.
El recorrido de prueba transcurrió por vías bastante congestionadas que atravesaban zonas densamente pobladas, lo que no me permitió establecer comparaciones definitivas con modelos de reciente aparición como el Ford Focus C-Max o el Volkswagen Touran. En las circunstancias en que se desarrolló la prueba, más cercanas a la conducción normal del coche de lo que es habitual en estas ocasiones, no eché en ningún momento en falta una mayor agilidad o precisión de trayectoria, ni percibí movimientos de balanceo y cabeceo excesivos.
La dirección me pareció algo más dura que
en otros modelos de Fiat. A pesar de ello no eché en falta
la fución «City» de otros vehículos de
la marca que aumenta aún más su asistencia.
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