La versión
más recomendable de un buen monovolumen
A continuación reproduzco las impresiones
de conducción que tuvimos mi compañero Juan Manuel
Pichardo y yo en las presentaciones internacional y nacional respectivamente:
Tiene una buena relación entre asiento, volante
y pedales. No es de esos monovolúmenes en los que el volante
queda demasiado bajo con relación al asiento, o el asiento
demasiado alto con relación a los pedales. La palanca de
cambio queda muy a mano.
Le han puesto la instrumentación en el centro. A mí
no me gusta esa posición y a la mayoría de mis compañeros
de profesión a quienes les he preguntado tampoco. Según
Fiat, es «por motivos estéticos y funcionales, ya que
a mayor distancia de los ojos, mejor velocidad de lectura».
Según ese criterio, habría que poner la instrumentación
en el extremo del salpicadero opuesto al conductor.
La sensación de desahogo que puede dar es muy grande, con
relación a las dimensiones exteriores del coche. Lo único
malo es la anchura atrás, que prácticamente impide
llevar a cinco personas. Sin embargo, los dos asientos traseros
laterales no quedan demasiado cerca de las puertas. Una solución
semejante a la del Opel Meriva —que se puede convertir en
un cuatro plazas para alejar los asientos de las puertas—
me parece que hubiera sido muy interesante.
Fiat
no ha aprovechado la gran altura interior para elevar un poco los
asientos traseros, lo que puede mejorar la visión de los
pasajeros; de hecho, van 15 mm más bajos que los delanteros.
No me han parecido unos asientos blandos, aunque no he ido detrás
con el coche en marcha.
Si el respaldo reclinable está cerca de la vertical y el
pasajero se sienta más bien erguido, los reposacabezas quedan
demasiado bajos, hasta el punto de que tocan con la espalda en lugar
de con la cabeza.
Salvo por eso (y por que no tienen ajuste de inclinación),
son unos reposacabezas muy bien pensados. Sólo tienen dos
posiciones de altura: la correcta y abajo del todo; cuando están
abajo molestan, así que los pasajeros se los colocan bien
casi sin darse cuenta.
El maletero no es ni muy grande ni muy práctico. El volumen
que tiene es pequeño, con una forma regular. Cuando los asientos
están en la posición mejor para llevar pasajeros,
tiene 64 cm de fondo, que no es mucho. Si se adelantan los asientos
traseros al máximo, queda un fondo de 76 cm, pero no con
un suelo completamente plano; esos 12 cm que se ganan quedan en
un plano más bajo.
El principal inconveniente práctico es que el borde de carga
está más bien alto (a 69 cm). Ese borde es un escalón
que hay que salvar, porque el suelo del maletero está 18
cm por debajo de él.
Para
plegar los asientos traseros hay que llevarlos primero hasta su
posición más retrasada. Esto se puede hacer bien desde
las puertas traseras, o bien desde el portón (hay una cinta
que sirve para tirar de ellos hacia atrás). No se pueden
plegar del todo si alguno de los asientos delanteros está
muy retrasado.
Una vez plegados los asientos, hay un muelle amortiguado (semejante
al de un portón) que los sujeta; no es necesario enclavarlos
ni atarlos para que queden fijos. Un eventual inconveniente es que
las patas metálicas de los asientos plegados quedan de tal
manera que pueden dañar la carga (son metálicas, fuertes
y sobresalen del asiento unos 7 cm).
Los materiales tienen el nivel de calidad bueno para ser un coche
de este tipo.
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