Más cerca
de sus competidores europeos
A nivel dinámico, el Daewoo Evanda 2.0i CDX
me ha parecido un coche que no destaca en nada particular, pero
que tampoco desentona respecto a otras berlinas
similares. Entre sus cualidades creo que está un buen confort
de suspensiones, facilidad de conducción y tacto de la dirección
(precisa y suficientemente rápida). Por el contrario, me
ha parecido mejorable el tacto del cambio (algo pastoso) y la resistencia
de los frenos en un uso exigente (sigo pensando que los discos de
freno son algo pequeños para su tamaño y peso). El
tacto de frenada parece correcto, aunque tampoco destaque especialmente
por su «mordiente», mientras que el ABS
con repartidor
eléctrónico (EBD) resulta eficaz y consigue equilibrar
perfectamente la frenada.
El motor tiene un funcionamiento correcto, en la
línea de lo que se puede esperar de un coche con 131 CV que
tiene que arrastrar un peso elevado (1.497 kg), lo que supone una
relación peso/potencia
poco favorable (11,4 kg/CV). Aunque el régimen de potencia
máxima se encuentra a 5.400 rpm, el motor estira con aparente
energía hasta el corte de inyección, situado a 6.500
rpm (coincidiendo con la zona roja del cuentavueltas). Por encima
de 4.000 rpm parece un poco más enérgico, aunque tampoco
se trata de un motor puntiagudo. No parece un motor silencioso,
si bien no resulta más ruidoso que otros motores similares.
Creo
que unos desarrollos
de transmisión un poco más cortos permitirían
mejorar su nivel de prestaciones
e incluso el agrado de conducción. Al volante se acusa un
importante salto entre las marchas y la sensación es de que
van largos. Esto le hace, sobre todo, algo lento en recuperaciones
y perder respuesta a bajo régimen (al tener su par
máximo situado a 4.200 rpm). He realizado unas «mediciones
caseras» con el cronómetro en mano que pueden ser orientativas,
aunque lógicamente no son tan precisas como las obtenidas
cuando usamos el Correvit.
Ha tardado 12,4 segundos de 80 a 120 km/h en 4ª y 19,4 segundos
en 5ª velocidad, unos valores comparativamente similares a
los obtenidos por cualquier berlina de sus características.
Por reglaje de suspensiones, el Evanda es un coche
en el que prima el confort sobre la estabilidad.
Esto no quiere decir que no sea un coche estable, pero sí
es cierto que en carreteras con curvas es mucho menos ágil
y eficaz que coches como el Alfa
156, Citroën
C5, Ford
Mondeo, Mazda6
o Renault
Laguna, entre otros. El Evanda me ha parecido claramente subvirador,
aunque también es cierto que lo he probado sobre asfalto
muy mojado y con unos neumáticos en los cuales desconozco
su verdadero nivel de agarre (Kumho Powermax 769). Por otro lado,
y a pesar de las condiciones de piso deslizante, tengo que decir
que el Evanda me ha transmitido (dentro de sus limitaciones) una
enorme facilidad para conocer por dónde va, al tener unas
reacciones muy progresivas y predecibles. A pesar de ser un coche
blando de suspensiones se puede llegar a ir más rápido
de lo imaginable inicialmente. El eje trasero va bien asentado (incluso
frenando en pleno apoyo),
pero no por ello dejaría de ser muy recomendable un control
de estabilidad para este coche.
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