El mejor por comodidad y bueno en casi todo
Casi todos los aspectos relacionados con el puesto
de conducción están bien hechos, salvo el asiento. La
relación entre asiento, volante y pedales es adecuada a personas
muy distintas; hay quien preferiría un volante menos inclinado.
Desde la posición más baja del asiento, no se atisba
nada del capó, lo que puede dificultar las maniobras a algunas
personas.
La instrumentación es más abundante
de lo usual, porque tiene un práctico indicador de nivel
de aceite; el cuentakilómetros y el velocímetro son
casi exactos. En el ordenador no hemos visto diferencias de consumo
mayores de dos décimas con el consumo real (no siempre por
exceso o por defecto). Es posible apagar toda la instrumentación
salvo el velocímetro, lo que reduce la iluminación
interior y evita distracciones de noche.
Las
salidas de ventilación están bien colocadas y es posible
renovar bien el aire sin ruido de ventilador y sin que la corriente
dé necesariamente en la cara o las manos. El climatizador
funciona bien en condiciones normales pero, como sólo tiene
salidas de aire hacia las plazas traseras bajo los asientos delanteros,
a veces hay que hacer retoques a mano para que los de ocupantes
de atrás no pasen calor o frío (según dé
el sol o no).
Lo peor del coche es el asiento. Es extremadamente
blando y tampoco tiene una forma que recoja el cuerpo; como agravante,
nuestra unidad de pruebas tenía un cuero resbaladizo. En
las curvas a derecha más o menos se puede uno sujetar presionado
sobre el apoyo del pie izquierdo (lo que al final puede cansar,
si se viaja rápido mucho tiempo). Pero en las curvas a izquierda
no hay nada que hacer sino agarrarse al volante, porque la consola
central queda lejos para apoyar ahí la pierna sin forzar
la postura.
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