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Suficientemente rápido,
muy cómodo y bien equipado
Casi todos los aspectos relacionados con el puesto
de conducción están bien hechos, sin embargo, el C5
podría tener un puesto de conducción más agradable
cambiando dos aspectos: uno, que los asientos tienen un mullido demasiado
blando y sujetan poco el cuerpo; dos, que el volante tiene una posición
algo inclinada y se queda un poco lejos en la parte superior. La posibilidad
de regular el asiento en altura y el volante en altura y profundidad,
permiten que la relación entre la distancia del asiento, volante
y pedales sea adecuada a personas muy distintas.
La instrumentación en el C5 2.0 HDI con acabado
SX es sorprendentemente completa, algo poco habitual en este tipo
de coches. Tiene relojes de temperatura de agua y aceite, voltímetro
y también dos indicadores digitales de nivel de aceite e
intervalos de servicio técnico (en kilómetros). Algunos
podrán echar en falta que el cuentavueltas no tiene ningún
indicador de máximo régimen pintado en rojo. También
tiene una pantalla digital en la consola central que muestra funciones
de la radio y CD, reloj, fecha, temperatura exterior, ordenador
de viaje y el completo "check control": puertas abiertas,
freno de mano activado, niveles bajos, cinturón de seguridad
desabrochado, luces encendidas, llave de contacto puesta, etc. Mediante
un botón situado en la consola central es posible apagar
toda la instrumentación, salvo el velocímetro, lo
que reduce la iluminación interior y evita distracciones
de noche. A algunos, esta función les parecerá innecesaria.
Los
distintos mandos se encuentran a mano y se accionan con facilidad.
El volante de nuestra unidad de pruebas está forrado en cuero
y junto a él hay un cómodo mando para manejar algunas
de las funciones del equipo de sonido. Los mandos de los elevalunas,
los retrovisores eléctricos, de los aireadores, la radio
y el climatizador están terminados en plástico pintado
y tienen un suave tacto a goma. Todo en el interior parece bien
ajustado y la presentación es buena. La parte superior del
salpicadero y las puertas está terminado en plástico
mullido, el plástico de la consola central es duro pero de
tacto suave y es mejorable el plástico duro utilizado en
la parte inferior del salpicadero y las puertas, bien presentado
pero con un tacto poco apropiado en un coche de esta categoría.
El equipamiento del C5 2.0 HDI es completo en cualquiera
de sus dos versiones, X o SX. Desde mi punto de vista, creo que
merece la pena pagar 1.142 € (190.000 ptas) más que
cuesta la versión SX porque, por poco dinero más,
tiene también de serie climatizador automático con
regulación independiente de temperatura en la zona derecha
e izquierda, elevalunas eléctricos traseros, radiocasete,
termómetro de aceite, voltímetro, limpiaparabrisas
automático, ordenador de viaje, encendido automático
de las luces de cruce y paragolpes pintados en el color de la carrocería.
El único elemento que se puede echar en falta en cualquiera
de los C5 2.0 HDI es el control de estabilidad, que no está
disponible ni como opción.
Destacan también otros detalles
de equipamiento curiosos y prácticos.
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