Un coche barato en todos los sentidos
Mis impresiones de la carrocería coinciden
con las de mi compañero Enrique Calle en la prueba
del C3 1.4 HDi, que reproduzco con pocas modificaciones.
Es muy alto y ancho en las plazas delanteras, pero
tiene muy poco espacio longitudinal en las traseras. Si delante
no van personas de estatura más bien corta, una persona de
más de 1,75 m que se siente en las plazas traseras rozará
el respaldo delantero con las rodillas. Y eso teniendo en cuenta
que nuestra versión («SX Plus») tiene un rebaje
en el respaldo de los asientos delanteros; el «X» no
lo tiene.
La banqueta está más elevada con respecto al suelo
que en un Renault Clio, un Opel Corsa o un Peugeot 206. Es más fácil
encontrar la distancia adecuada entre el volante, el asiento y los
pedales que en cualquiera de los tres nombrados anteriormente (siempre
y cuando sea preferible ir sentado alto), principalmente porque
el volante tiene regulación en profundidad (además de altura). A
diferencia del Ford Fiesta, el C3 tiene un cómodo apoyo para el
pie izquierdo.
Los
asientos delanteros son malos porque sujetan muy poco el cuerpo
y porque el reposacabezas queda muy lejos de la cabeza (en la versión
que hemos probado). Los traseros son cortos de banqueta y, en las
dos filas, resultan muy blandos.
El del conductor hay que llevarlo en la posición
más alta (o casi) porque, de lo contrario, forma un ángulo
muy cerrado con el respaldo, que puede ser incómodo.
El maletero es muy amplio, tiene 305 litros de volumen
(según sistema VDA). Gran parte de ese volumen se debe a la altura
libre: 59 cm; esta medida es superior a lo común en coches de cualquier
tipo y tamaño, aunque seguido de cerca por el Rover 25 (304 litros)
(tabla
comparativa de maleteros). Hay tanta altura libre, en parte,
porque el suelo del maletero queda muy bajo con respecto al borde
de carga (altura mínima que hay que levantar del suelo un objeto
para poder meterlo en el maletero).
La visibilidad es buena en todas las direcciones,
aunque algunos conductores les parece que los gruesos montantes
delanteros dificultan la visibilidad en curvas. El paragolpes delantero
queda muy cerca del suelo y es fácil rozarlo con los bordillos
más altos.
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