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Un motor bueno que se queda
algo escaso
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Impresiones de conducción |
No se pueden esperar grandes prestaciones de un
coche de tipo monovolumen con motor de relativamente poca cilindrada
y 116 CV de potencia
máxima. Menos aún cuando se trata de un vehículo más pesado (1.365
kg) y menos aerodinámico que la mayor parte de ellos. Tiene un coeficiente
aerodinámico de 0,37,
mientras que un Zafira o un Picasso tienen 0,33).
Se nota que el motor cambia a partir de 4.400 rpm
y el coche puede acelerar con más fuerza que hasta ese momento.
También cambia por el elevado ruido que hace cuando se conduce
alto de vueltas.
El peso, la aerodinámica,
y el funcionamiento del motor (mucho mejor a partir de 4.400 rpm),
hace que en carretera haya que usar frecuentemente el cambio de
marchas (que funciona muy bien) para sostener un cierto ritmo. El
motor admite este manejo sin problemas, pues es capaz de alcanzar
hasta 6.900 rpm (la potencia máxima la da a 6.000 rpm) con rapidez
y fuerza.
Los desarrollos
de transmisión son demasiado largos. A velocidad máxima
(176 km/h) el motor gira a menos de 4.900 rpm; a una velocidad más
normal (120 km/h), gira a unas 3.300 rpm. Esto reduce mucho su capacidad
de recuperación,
pero limita algo el ruido.
El 1.6 de 116 CV pesa 18 kg menos que el PT Cruiser
con motor de 2.0 litros. Ambos tienen el mismo equipo de neumáticos,
frenos y suspensiones. La estabilidad,
comodidad y habitabilidad es igual a la del 2.0, del que hay publicada
una prueba
en km77.com.
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