Vamos a la playa
La
peculiaridad de esta nueva variante del PT Cruiser, aparte de la
apariencia exterior e interior, es que todos sus cristales (salvo
el parabrisas) se deslizan para dejar un habitáculo diáfano.
En total son ocho lunas las que se mueven, todas mediante un solo
botón.
Como el PT Cruiser Convertible, tiene dos puertas laterales. La
silueta es distinta a otros PT Cruiser (de producción o prototipos),
principalmente por la forma casi rectangular de su silueta en la
parte trasera. Los laterales tienen el estilo de los coches acabados
en madera (que en España se llamaban «rubias»).
Otros detalles de diseño son las llantas de 19”, el
escape doble cromado y los pilotos transparentes.
Tiene cuatro asientos, que se pueden abatir completamente. Al hacerlo,
queda un fondo plano, aunque con un salto en la intersección
entre los delanteros y los traseros. Para abatir los asientos, los
reposacabezas tienen una forma que permite plegarlos completamente
dentro del mismo asiento.
Chrysler
le ha puesto el motor más potente que puede llevar el PT
Cruiser, un cuatro cilindros de 2,4 litros, pero con turbocompresor.
No dice nada acerca de la potencia que tiene.
Para definir el estilo del California Cruiser, Chrysler recurre
a palabras como «cool», «hip» y «surf»,
y a una canción de los Beach Boys («Catch a wave»)
que dice: «Coge una ola y estás sentado en la cima
del mundo». No hay manera de llevar una tabla de surf en este
coche, como no sea saliendo por la ventanilla del portón.
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