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Sólo para tus ojos

El BMW Z8 comparte con el M5 el mismo motor de ocho cilindros en
V a 90º con cinco litros de cilindrada y 400 CV, un prodigio
de ingeniería, suavidad y potencia. Está colocado en posición central
delantera, por detrás del eje anterior, lo que ha permitido obtener
un reparto de peso
muy equilibrado (50% delante y detrás).
Tanto el bloque
como la culata
están fabricados en aluminio
y el cárter en
alusil (aleación de aluminio y silicio), para reducir el peso. Los
pistones tienen
rebajes desiguales en el lado de admisión
y escape, así
pues dispone de pistones diferentes en cada bancada de cilindros.
Las bielas son
de acero forjado y en la cabeza no están cortadas, sino que se han
seccionado por ruptura, lo que permite un ajuste perfecto de la
biela al abrazar el cigüeñal.
También
destaca su sistema de distribución
variable (Doble VANOS),
que ofrece una regulación continua de la distribución a cualquier
régimen y permite optimizar la posición de los árboles
de levas de admisión y escape. A 1.500 rpm ofrece ya un 85%
del par máximo,
500 Nm a 3.800 rpm. Si la cifra de par es impresionante no lo es
menos la entrega de potencia: a 2.000 rpm desarrolla ya 136 CV,
a 3.000 empujan 204 CV, a 4.000 disponemos de 286 CV y sus 400 CV
llegan a 6.600 rpm.
La electrónica también se ha aplicado en la regulación de las ocho
mariposas de admisión,
la centralita se encarga de calcular y ajustar su posición óptima
y de aumentar la rapidez de apertura si se selecciona desde el interior
el programa «sport». El acelerador también es electrónico,
es decir, no tiene cable, sistema conocido con la denominación «drive
by wire».
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