Estable, bien
acabado y 5.000 € más barato que un X5
La implantación de los ejes de transmisión
(en amarillo en esta
imagen) es la normal en un coche de tracción total derivado
de un tracción trasera.
En el eje principal de transmisión que va a las ruedas traseras,
hay un embrague multidisco (imagen),
controlado electrónicamente. La parte conductora del embrague
es solidaria con el eje que va las ruedas traseras, la parte conducida
lo es con una correa metálica (imagen)
que transfiere la fuerza a un semieje delantero (imagen).
Este semieje transmite la fuerza al diferencial delantero (imagen),
que está a la izquierda del motor (al menos, en los coches
de volante a la izquierda). El semieje de la rueda delantera derecha
atraviesa el cárter inferior del motor; si pasara por debajo
(la otra solución posible en este caso), el motor quedaría
demasiado alto.
El
embrague multidisco central puede estar completamente desembragado;
en ese caso el coche tiene tracción solo a las ruedas traseras.
Puede estar completamente embragado; en ese caso los semiejes delantero
y trasero son solidarios, como en un coche sin diferencial central
o que lo tenga bloqueado. Y puede estar en cualquiera de las posiciones
intermedias; cuanto menos deslizamiento haya en ese embrague, más
fuerza pueden hacer las ruedas delanteras, que pueden recibir como
máximo un 50% de la fuerza del motor.
Los diferenciales delantero y trasero no tienen ningún tipo
de bloqueo mecánico. En su lugar, el control de estabilidad
DSC frena la rueda que tiene un deslizamiento excesivo. De esa manera
se evita que el coche se quede sin fuerza para avanzar cuando una
rueda delantera y una trasera no tienen adherencia.
Nada de esto es verdaderamente nuevo (algunos
antecedentes), lo que aporta la transmisión xDrive del
X3 (y el nuevo X5) es coordinar los sensores y la programación
del control de estabilidad con el control de sistema de tracción,
para producir variaciones en la trayectoria.
Si el coche tiende a sobrevirar en una curva, el embrague central
deja que haya poco resbalamiento, con lo que las ruedas delanteras
hacen más fuerza (si la adherencia es suficiente). Esto limita
la fuerza que hacen las ruedas traseras y hace más fácil
que recuperen el agarre perdido.
Si
el coche tiende a subvirar, el sistema aumenta el deslizamiento
del embrague central para que llegue menos fuerza a las ruedas delanteras,
hasta el punto que la transmisión delantera puede quedar
completamente desconectada. De esta manera las ruedas delanteras
hacen menos fuerza de tracción (o ninguna) y ganan agarre
lateral.
En la medida de lo posible, la intervención del xDrive es
anterior a la del control de estabilidad. Si la corrección
que hace el xDrive no es suficiente, entonces el control de estabilidad
actúa sobre los frenos y el motor.
Según BMW, el xDrive puede anticiparse a las reacciones
del coche porque trabaja con la información que dan los sensores
del control de estabilidad. Por ejemplo, la respuesta del motor
a una aceleración brusca tarda al menos 200 milésimas
de segundo; el xDrive puede actuar en el embrague en 100 milésimas.
De esa manera, puede poner al sistema de transmisión en las
condiciones adecuadas antes de que la fuerza del motor provoque
una pérdida de tracción. BMW dice que el sistema es
capaz de intervenir «antes que
el conductor se dé cuenta de la situación».
Además de intervenir en fuerzas que afectan a la trayectoria,
el control eletrónico de la transmisión realiza otras
funciones. Al arrancar en condiciones normales con las ruedas rectas,
hace que las ruedas delanteras y traseras sean casi solidarias,
hasta que el coche supera unos 20 km/h. Esto da el máximo
de tracción.
Por
el contrario, si se arranca con poca aceleración y mucho
giro del volante, desacopla el eje delantero para que el diámetro
de giro sea el mínimo posible.
El X3 no tiene reductora. Hay dos utilidades principales de este
mecanismo: unos es facilitar el tránsito por zonas muy abruptas
con mucha fuerza y poca velocidad. El otro es que —al acortar
mucho el desarrollo— la reductora hace que el freno motor
sea grande a una velocidad pequeña, lo que sirve para bajar
pendientes fuertes sin tocar el freno y sin que el coche se acelere
mucho.
BMW supone que un coche como este no se va a utilizar por zonas
abruptas, como un todo terreno normal. Y, para reemplazar a la reductora
en bajadas, tiene el sistema «HDC», que utiliza selectivamente
los frenos para evitar que el coche pase de una cierta velocidad
(más
información). No tener reductora reporta algunas ventajas, principalmente
que se ahorra espacio y peso.
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