Bueno de serie y muy bueno opcionalmente

En los BMW anteriores al Serie 7, lo normal era que cualquiera (incluso
los Diesel) llegara a la zona roja del cuentavueltas hasta en la
marcha más larga. Este 530i tiene de serie cambio manual
de seis marchas y no llega a la zona roja del cuentavueltas en ni
en quinta; es decir, sus desarrollos son más bien largos.
No creo que esto sea un fallo, dadas las condiciones de circulación
normales en carreteras amplias. En el recorrido que hago normalmente
por carretera de sentido único, con desniveles frecuentes
y a veces grandes (lo que perjudica a los coches pesados), para
hacer una media real de 148 km/h sólo ha necesitado 9,8 l/100
km.
Esto se debe al excelente rendimiento del motor, y al hecho de
que he podido hacer casi todo el recorrido en sexta y con el motor
girando a poco más de 3.000 rpm. Un viaje así, además,
es muy placentero porque el motor prácticamente no se oye.
Lo que no cabe esperar del 530i es una aceleración como
dan los motores con turbo (sean de gasolina o Diesel). El motor
tiene una gran suavidad y es también elástico, dado
su amplio margen útil (la elasticidad no es fuerza a bajo
régimen en términos absolutos).
Por
ejemplo, al acelerar a fondo para medir la recuperación de
80 a 120 km/h en sexta, el motor empieza la medición a menos
de 1.700 rpm y, aun así, no hay un incremento apreciable
del ruido o las vibraciones, y no da absolutamente ningún
tirón.
El tiempo que requiere para esa medición es 16,1 s, algo
más de lo que tarda un Mégane Diesel de 120 CV, también
en sexta. Por mucho que pueda chocar este dato, no podría
ser de otra manera dado el peso y el desarrollo de esos dos coches.
Para obtener la reserva de aceleración que tiene este coche
hay que ir a buscarla con el cambio de marchas. Si se hace eso,
el 530i puede acelerar más que un Mercedes E320 (que tiene
necesariamente cambio automático).
En todo caso, y dentro de un margen de velocidad normal, no es
un coche que sorprenda por su aceleración (como sí
lo hace el Serie 3 con este motor). En nuestras mediciones de aceleración,
los resultados que ha tenido el 530i son prácticamente los
mismos del Škoda Superb 1.8T o el Seat León 1.9 TDi
150 CV (dos coches con turbo muy rápidos).
Si se puede decir que un BMW 530i es más rápido que
cualquiera de esos dos modelos (y en cierto sentido sí se
puede), es porque acelera más que ellos desde una velocidad
alta. Hasta cierto punto, lo que determina la aceleración
es la relación entre peso y potencia. Conforme el coche gana
velocidad, cobra importancia la relación entre resistencia
aerodinámica y potencia; lo que para a un coche en su velocidad
máxima es el aire y al aire solo se le vence con potencia.
Como sucede en otros coches grandes, pesados y potentes, donde se
ve claramente la potencia del 530i es a partir del ochenta por ciento
de su velocidad máxima.
Aunque se use intensivamente el cambio y la máxima capacidad
de aceleración de este coche, el consumo sigue siendo relativamente
bajo. El consumo máximo que he obtenido, por carretera de
montaña a un ritmo rápido y en un trayecto suficientemente
largo, ha sido 19,5 l/100 km; no es mucho para un coche de esta
potencia y peso.
Toda la prueba está hecha con gasolina de octano 98, que
es la que recomienda BMW en el manual, si bien advierte que puede
funcionar con octano 95.
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