Mucha tecnología
eficaz y opcional
Cuando iba hacia Italia a la presentación
del nuevo Serie 5, en el avión leí en el diario La
Repubblica: «El futuro todavía es una berlina».
Me pareció un buen titular para este coche que presenta tantas
novedades en una carrocería clásica, cuando lo más
habitual últimamente, es que la novedad sea la forma de la
propia carrocería.
Son novedades que normalmente no se aprecian mucho
al conducir, pero sí con el coche parado, o al juguetear
con los instrumentos que aparecen en el salpicadero.
En el Serie 5, las novedades se notan sobre todo al conducir;
la principal es la dirección activa, que varía la
desmultiplicación en función de la velocidad. Hasta
ahora los coches tenían direcciones de dureza variable en
función de la velocidad, pero no desmultiplicación.
Es una dirección que en parado o a baja velocidad tiene
una desmultiplicación de 10 a 1, es decir, una dirección
muy directa. A velocidad alta, la desmultiplicación es del
doble (20 a 1). Esto quiere decir que, en una desmultiplicación
de 10 a 1, cada 10 grados que se gira el volante, las ruedas giran
un grado.
En
parado, el volante gira de tope a tope en aproximadamente 1,7 vueltas.
A velocidades altas, aunque no se puede medir en marcha, el volante
gira de tope a tope aproximadamente 3,4 vueltas. (Lo habitual en
los coches es que el volante vaya de tope a tope en 2,9 vueltas,
en cualquier circunstancia).
La principal ventaja de este sistema es que en ciudad, para girar
en ángulos rectos o para aparcar hay que trabajar muy poco
sobre el volante. También se aprecia mucho la ventaja de
esta dirección en carreteras con muchas curvas muy cerradas.
Hay que manotear muy poco sobre el volante. Incluso yendo muy rápido
(en realidad es muy despacio, porque las curvas son cerradas) es
muy difícil que el conductor tenga la sensación de
que tenía que haber movido las manos con mayor rapidez. Se
puede ir muy rápido, por carretera con muchas curvas, con
un pequeño esfuerzo de brazos.
A velocidad alta el proceso es inverso. Hay que girar mucho el
volante para provocar desplazamientos pequeños, lo que permite
mayor sensación de control en recta y en cambios de carril.
No he tenido la oportunidad de probar los cambios de carril, pero
sí he conseguido ponerme en una recta a 180 km/h, en una
carretera estrecha y con el firme en buen estado pero algo rizado.
La sensación de aplomo, más necesaria en una carretera
estrecha y con un firme rizado como en la que he probado yo, es
excelente.
Aparte
de lo anterior, es verdad que no es la dirección que he probado
en la que el conductor note con más claridad lo que sucede
entre carretera y neumático. Hay otros coches en el mercado
en los que se siente mejor lo que sucede. Pero, no he echado en
falta tener más información en ningún momento
y en todo caso, la ventaja de la desmultiplicación variable
compensa con mucho y más para un coche como este que no es
ni pretende ser un deportivo, aunque en algunos momentos pueda transmitir
sensaciones parecidas, por su agilidad.
Contrasta con la economía de movimientos lograda para el
volante, que los recorridos para realizar los cambios, con la caja
manual de seis marchas, no son cortos. La tercera se queda un tanto
alejada del conductor, que puede llegar a prescindir de algunos
cambios que desearía hacer con una caja mejor por la longitud
de recorridos y la lejanía de la tercera. La quinta queda
todavía más alejada, pero no suele utilizarse continuamente
el cambio cuando se va con esa marcha. El funcionamiento es suave
y se pasa con rapidez de una marcha a otra si se dibuja bien el
recorrido, pero no es un cambio ejemplar. Es muy posible que para
este coche tenga mucho más sentido optar por el cambio Steptronic,
que puede funcionar en modo automático y manual.
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