Más potencia, pero bien controlada
El M3 mantiene la estructura de un Serie 3 normal,
pero con vías mucho más anchas, distintos acoples de muelles
y amortiguadores al bastidor, algunos elementos de unión entre rueda
y bastidor hechos de aluminio
en vez de acero, un tipo de estabilizadora trasera distinto y los
ajustes de muelles y amortiguadores necesarios; la suspensión no
está rebajada.
Los frenos no tienen discos de más diámetro que un
330i, pero sí son distintos; son perforados además de ventilados
y no están fijos (son discos flotantes). Las pinzas, a diferencia
de lo que llevan otros deportivos comparables, son de un único pistón.
No es un equipo de frenos impresionante (lo cual no quiere decir
que no sea efectivo) para un coche que pesa 1.570 kg.
Las
ruedas de serie son 225/45 delante y 255/40 detrás, siempre con
llanta 18. Opcionalmente BMW ofrece llantas de 8 x 19 pulgadas delante
y 9 x 19 detrás. BMW ha evolucionado el sistema que avisa contra
una perdida de presión del neumático y ha decidido eliminar la rueda
de repuesto, en su lugar hay un kit de reparación.
En esta generación del M3 BMW ya utiliza controles
electrónicos para mejorar la seguridad pasiva. El anterior M3 no
lo tenía ni de tracción, éste lo tiene de estabilidad como equipo
de serie (se puede desconectar). Después de conducir un M5 con control
de estabilidad, tengo claro que es lo mejor que podía haber hecho
BMW.
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