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Satisfactorio para el conductor
Para poner el coche en marcha hay que apretar un
botón. No es necesario introducir la llave en su alojamiento.
Con el coche se entregan cuatro llaves, que al ser reconocidas adaptan
diferentes valores al gusto de cada tenedor de llave, como el volumen
de la radio o la posición del asiento, en el caso de que
se disponga de asientos eléctricos con memoria. Las dos versiones
que he probado son el 120d y el 120i, Diesel y gasolina.
El motor del 120d (163 CV) da la sensación de tener unas
prestaciones extraordinarias. Con los neumáticos de la unidad
que he conducido (Bridgestone Potenza 205/50 x 17) el desarrollo
en sexta se acerca a 60 km/h a 1.000 rpm (según la instrumentación
del coche). Pero para el conductor no resulta larga, porque el motor
tiene mucha fuerza desde 1.700 rpm y tira de esa marcha con energía,
incluso en ligeros repechos, desde 2.000 rpm. El cambio resulta
un poco más duro que el del 120i, pero es rápido,
cómodo de utilizar y la palanca está muy bien situada.
La única pega del motor es que vibra y suena ligeramente
más de lo que recuerdo en otros BMW con motor Diesel y es
posible que vibre algo más que el Golf y que el Audi A3 con
el TDI de 140 CV. De ser así, en todo caso, la diferencia
con el Volkswagen y el Audi sería pequeña. La potencia
máxima se alcanza a 4.000 rpm, pero da la sensación
de que empuja con mucha fuerza hasta 4.500 rpm.
La
versión más potente de gasolina es menos potente que
la Diesel: 150 frente a 163 CV; ambas se venden al mismo precio.
A igualdad de precio, parece evidente que la opción a elegir
es la Diesel. Y sin embargo, al contrario de lo que suele ser habitual
en mí, me ha gustado más la versión de gasolina.
El motor de gasolina es muy elástico y sube mucho de vueltas,
muy agradable de conducir, que suena de forma agradable y que se
compagina bien con el cambio de marchas, con una sexta para reducir
el consumo.
Es una apreciación personal, imposible de justificar. Con
las cifras en la mano no hay duda posible. Según los datos
oficiales el Diesel acelera más, recupera mejor y consume
claramente menos. Racionalmente no hay duda, especialmente porque
los ofrecen a igualdad de precio.
Es común en los motores con Valvetronic (los de cuatro y
también los de ocho cilindros) que dan una impresión
muy buena, y unas prestaciones que no son tan buenas.
Sobre la estabilidad no puedo dar una opinión fundada. En
los recorridos que he podido conducir no había muchas oportunidades
de probar. En autopista alemana, a elevada velocidad, por encima
de 210 km/h, la sensación de seguridad es absoluta y la estabilidad
lineal es muy buena. En curva, sin la oportunidad de probar a fondo,
da la sensación de que tiene muy buena estabilidad y una
dirección muy precisa. La dirección posiblemente sea
lo que lo diferencia más de cualquier otro turismo de este
tamaño.
El volante da 3 vueltas de tope a tope y su desmultiplicación
es 13,7 a 1, lo que significa que es una dirección rápida.
Resulta manejable a pesar de la larga distancia entre ejes.
Además del buen tacto de la dirección, la impresión
es que entra muy bien en las curvas y que se apoya con calidad.
Resulta confortable porque no es duro de suspensión, absorbe
bien las irregularidades y parece ágil en los cambios de
apoyo. |