El Serie 5 de BMW es
un coche que va bien en todos los terrenos. Es una opción
acertada para quien quiera viajar por cualquier tipo de carretera
con comodidad y con un nivel de seguridad elevado. Muchas
otras berlinas que rozan los 60.000 €, también
son satisfactorias en este sentido.
Nuestra unidad de pruebas tenía las ruedas opcionales
más caras y grandes (unas 245/40 R18 delante y unas
275/35 R18 detrás; 2.601 €), estabilizadoras activas
(Dynamic Drive; 1.485 €) y la Dirección Activa
(2.538 €). No tenía la suspensión deportiva
opcional.
Todas las unidades del Serie 5 que he conducido hasta ahora,
estaban equipadas con Dirección Activa y estabilizadoras
activas. Como no he probado un Serie 5 sin estos elementos,
no puedo hablar sobre cómo va este coche absolutamente
de serie.
Partiendo
de que va muy bien en cualquier circunstancia, para su tamaño
sorprende más cómo se desenvuelve en carreteras
con curvas muy lentas que en las más rápidas.
Si la máxima preferencia no es la agilidad, para carreteras
rápidas (autopistas o autovías) encuentro preferible
un Mercedes Clase E con suspensión neumática
opcional Airmatic DC (2.198 €), sobre todo si están
bacheadas. Esta suspensión da al Mercedes una estabilidad
lineal y una comodidad que no tienen el BMW Serie 5, ni el
Audi A6, ni el Jaguar S-Type. Aunque está lejos de
ser torpe, el Mercedes es menos sensible que el BMW a ciertos
gestos que pueden descolocar el coche en curva (aunque estas
posibles reacciones pasan a un segundo plano teniendo control
de estabilidad).
Un Audi A6 con lo máximo en ruedas y suspensiones
(con el kit S-line) tiene un tacto muy deportivo para un coche
de este tipo. Si no lleva las mejores ruedas y la suspensión
dura, pierde agilidad y gana en comodidad. En cualquier caso
es muy fácil de llevar, tiene un tacto muy agradable
y reacciona bien.
Un S-Type 2.7D está algo por debajo de sus rivales
desde un punto de vista general, sobre todo sin la suspensión
pilotada «CATS».
La Dirección Activa facilita la difícil tarea
de que un coche así de grande se mueva con agilidad
entre el tráfico urbano o por curvas cerradas. No es
que el coche gire más que con la dirección que
no es activa, se trata de que el conductor tiene que trabajar
menos el volante para conseguir el mismo resultado (y en un
coche así de grande se agradece).
Como
hemos comentado en otras ocasiones, nos parece una opción
que aporta una ventaja de comodidad, más que de seguridad.
Es decir, la dirección activa no sirve para meter al
coche en curva si el conductor llega con exceso de velocidad,
en las mismas circunstancias donde el mismo coche con una
dirección convencional tampoco lo haría.
La ventaja de la dirección activa desaparece a unos
100 km/h. A partir de entonces lo que queda es una dirección
convencional, con un tacto normal. Probablemente, un Mercedes
Clase E y un Audi A6 tienen un tacto de dirección mejor
a alta velocidad.
Como es habitual en muchos BMW, el control de tracción
puede dejar poco margen para seguir avanzando en conducción
rápida por carreteras muy lentas cuando se acelera
fuerte sobre un piso roto (dado que las ruedas pueden rebotar).
En estos casos, lo mejor es desconectarlo (denominado DTC),
pero manteniendo el control de estabilidad (DSC). Una pulsación
corta sobre la tecla sólo desconecta el DTC y una pulsación
de varios segundos desconecta el control de estabilidad. Con
el DTC desconectado las ruedas pueden llegar a deslizar hasta
un cierto límite y hasta una velocidad baja.
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