| El motor de 272 CV se caracteriza una respuesta
muy progresiva en un margen de revoluciones muy grande. En eso
se diferencia de otros motores turbo de mucha potencia específica,
que dan un incremento muy importante de aceleración en
un régimen más bien estrecho.
El 535d es comparativamente mejor en aceleración
que en recuperación.
En este segundo caso está limitado por unos desarrollos
de transmisión largos (tiene una sexta de 68 km/h cada
1.000 rpm); de hecho, un 530d con cambio manual es más
rápido en esta medición (tabla
comparativa).
Esta ventaja a favor del menos potente no se mantiene en
el 530d con cambio automático, dado que éste
tiene un desarrollo de transmisión más largo
en todas las marchas que el 535d.
No hay un Audi A6, ni ningún Jaguar S-Type con motor
Diesel que aceleren tanto. Lo más parecido es el Mercedes-Benz
E400 CDI con 260 CV de potencia y ocho cilindros, que según
datos oficiales (no lo hemos probado), es más lento.
La
berlinas Diesel que son tan veloces, son más grandes,
como por ejemplo un Volkswagen Phaeton V10 TDI. Las berlinas
de tamaño semejante y prestaciones similares son de
gasolina, como un Mercedes E 500. En este sentido, se puede
concluir que el 535d más que una alternativa a otras
berlinas Diesel, es una alternativa a versiones potentes de
gasolina.
Para algunos conductores y en determinadas condiciones de
utilización, la diferencia de consumo entre el 535d
y otros Diesel menos potentes será casi mayor que la
que hay en prestaciones.
Independientemente de otros aspectos, si lo que se busca
es la mejor relación entre prestaciones y consumo,
la mejor elección de todos es un 530d (al menos en
su versión manual, que es de la que tenemos más
referencias).
Para gastar poco con el 535d hay que conducir de una manera
muy uniforme y aun así, es complicado gastar menos
de 9,0 l/100 km para hacer una media de 125 km/h en una autovía
sin circunstancias claramente adversas, aunque sí con
algún cambio de ritmo. Para hacer una media de 145
km/h en autovía y carreteras de doble sentido con frecuentes
adelantamientos que suponían cambios de ritmo, ha gastado
11,8 l/100 km.
El consumo puede llegar o sobrepasar 20,0 l/100 km de media
en conducción muy rápida por carreteras lentas
(siempre que el recorrido sea lo suficientemente largo para
que el consumo se estabilice).
El cambio automático del BMW funciona con una gran
suavidad. Le falta que, en conducción rápida
por zonas lentas, tienda más a sostener las marchas
o incluso a reducir. Para evitar este posible inconveniente,
se puede manejar secuencialmente con la palanca (no tiene
mandos en el volante). En modo secuencial, el cambio selecciona
automáticamente una marcha más larga cuando
llega a un régimen muy alto. Bien en modo completamente
automático o secuencial, no es un cambio rápido.
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