Impresiona aún
más por silencio y suavidad que por fuerza

Este A8 empuja con extraordinaria fuerza desde tan sólo 1.600
rpm, y sube con mucha energía hasta 4.200 rpm, cuando el
cambio automático inserta una marcha superior.
La respuesta es poderosa a cualquier régimen
y en cualquier marcha, pero lo más destacable es su capacidad
de aceleración a gran velocidad. Es capaz de mantener cruceros
altos (de los de retirada de carné) con tanta facilidad,
que obliga a ir muy pendiente del velocímetro. Es técnicamente
posible alcanzar su velocidad autolimitada a 250 km/h con gran facilidad.
Con el cambio en modalidad secuencial, hemos podido
medir su capacidad de recuperación (algo no siempre posible
con un cambio automático). Es similar e incluso mejor en
algunas mediciones que la de coches claramente deportivos, como
el Ford Focus RS200, Seat León Cupra R o Alfa 147 3.2 GTA,
todos ellos con mejor relación entre peso y potencia que
el Audi A8 4.0 TDI (7,05 kg/CV).
Salvo al ralentí, cuando el coche está
todavía frío, es casi imposible apreciar que se trata
de un motor Diesel por su sonido. En cualquier caso, parece algo
más ruidoso al acelerar desde bajo régimen que un
motor V8 similar de gasolina, y también vibra más
al ralentí.
En
marcha es un coche silencioso y no se aprecia apenas el sonido del
motor. A elevada velocidad, lo que más percibimos es el sonido
de rodadura, ya que el motor apenas se escucha y no se generan ruidos
aerodinámicos.
Después de la presentación de este
coche, mi compañero Juan Manuel Pichardo comentaba que había
conducido dos versiones distintas con ruedas opcionales (con neumáticos
245/690 R500 y 255/40 R19) y apuntaba que le había parecido
más silenciosa la que tenía los neumáticos
más estrechos, lo que hace probable que con los neumáticos
de serie (235/55 R17) se obtenga el menor ruido de rodadura.
La unidad de nuestra prueba llevaba la opción
de neumáticos antipinchazo PAX en medida 245 (más
información sobre los neumáticos PAX). Audi ofrece
en toda la gama A8 nada menos que once combinaciones diferentes
de llanta y neumático (medidas
de ruedas disponibles).
El compromiso que ofrece entre prestaciones y consumo
es también muy difícil de igualar por un coche similar
con motor de gasolina. Según los datos homologados por el
fabricante, el A8 4.0 TDI tiene un consumo medio (9,6 l/100 km)
similar al de modelos como el BMW 740d (9,7 l/100 km) o el Mercedes
S 400 CDI (9,6 l/100 km).
A lo largo de nuestra prueba, hemos medido un consumo
medio de 11,1 l/100 km en conducción de tipo mixto (ciudad/carretera)
a un ritmo tranquilo. En las mismas condiciones, pero con un estilo
de conducción más ágil, el consumo medio ha
sido de 12,8 l/100 km. En condiciones de máxima exigencia,
por carreteras de montaña, el consumo ha alcanzado los 18,5
l/100 km.
Aunque estas cifras pueden parecer altas, teniendo
en cuenta los bajos valores a los que nos tienen acostumbrados los
modernos turbodiésel, lo cierto es que un coche con motor
V8 de gasolina de similar tamaño y peso puede llegar a gastar
hasta un 50 por ciento más en las mismas condiciones de uso.
No hay que olvidar que tiene una elevada cilindrada y pesa casi
dos toneladas (1.940 kg).
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