Progresa en todo, salvo en espacio
El «diálogo» con los coches modernos,
con mandos giratorios multifunción y pantallas en el salpicadero
no resulta fácil para determinados conductores. Es mi caso.
Si además el tiempo dispuesto es poco, lo mejor para no desperdiciarlo
es lanzarse a leer las instrucciones del libro de mantenimiento
y así poder dar la mayor cantidad de información posible.
Pero si el libro de mantenimiento está en alemán,
como sucedió en esta ocasión, mejor desistir del intento.
Pude conducir el coche sin problemas, sin pasar ni frío ni
calor, sin perderme y sin utilizar el sistema MMI.
Del asiento del conductor (también disponible para el acompañante)
me gustó especialmente la posibilidad de regular la curvatura
del respaldo alrededor de un eje horizontal situado a media altura.
Los asientos son voluminosos y recogen muy bien el cuerpo. Los apoyabrazos
situados entre los asientos delanteros son plegables. Vayan en la
posición que vayan no molestan al conductor, al menos en
mi caso. Con todas las regulaciones disponibles, me da la impresión
de que cualquier conductor se sentirá a su gusto.
El
sistema de botones para cambiar de marcha desde el volante parece
bien pensado. Yo, sin embargo, prefiero la palanca habitual. Con
la palanca cambio sin pensar. Los mandos del volante se pierden
en cuanto el volante no está totalmente recto y me despistan.
En el A8 sí existe esa palanca habitual, en el Serie 7 de
BMW no.
Me han resultado incómodos los bolsos situados en las puertas.
Tienen una abertura estrecha y la mano no se introduce con facilidad.
Son abatibles, que resulta elegante, porque quedan muy bien integrados
en el conjunto. No me parecieron prácticos, ni por volumen
disponible ni por comodidad de acceso.
Detrás de los respaldos delanteros hay una protuberancia.
Se trata de un estuche, de plástico duro (el típico
«portamapas», pero refinado). No molesta porque las
piernas van a los lados y en realidad el espacio es muy superior
al que parece, pero es lo que hace que en nuestras mediciones el
espacio para las piernas sea escaso. En los costados del asiento
hay entre 3 y 4 centímetros más. Con todo, es de los
coches menos amplios entre los de su tamaño.
El
«portamapas» me parece poco práctico. No se me
ocurrió nada de un tamaño adecuado para colocar en
ese espacio. El plástico duro va unido al respaldo por unas
cintas elásticas, por lo que casi cualquier objeto que se
coloque en ese cubículo quedará bien sujeto, pero
mal colocado. Para ese resultado no hace falta tanto armatoste.
Al igual que en el Phaeton, en el A8 hay un sistema opcional para
acercar los mandos del climatizador a las manos del pasajero de
atrás. Es un aparato voluminoso, que resta sensación
de amplitud, pero que resulta práctico, ya que el acceso
«de serie» al climatizador, queda muy alejado del pasajero
de atrás y hay que encorvarse notablemente para llegar. En
esta
foto del Phaeton se ve la posición de este sistema.
El maletero mide 500 litros de volumen y tiene mucho fondo; personas
de una altura de hasta de 1,80 metros tendrán dificultades
para alcanzar los bultos situados en la parte más profunda.
A las personas que miden menos les puede resultar molesto llegar
hasta ahí, por la presión del paragolpes en las rodillas.
Si la rueda de repuesto es de grande como las otras cuatro (hasta
255/40 19), debe costar mucho sacarla de su alojamiento, en el fondo
del maletero. Las herramientas, están colocadas en un estuche
en el interior de la tapa del maletero, en el emplazamiento típico
utilizado por BMW.
|