Progresa en todo, salvo en espacio
El referente inmediato para comparar al nuevo Audi
A8 está dentro del mismo Grupo Volkswagen, el Phaeton. Los
dos son modelos completamente nuevos, dirigidos a un mismo público.
El objetivo de Volkswagen es vender 200 unidades en España
el próximo año y el de Audi es vender una cifra similar
a la de este año, entre 700 y 800.
Me sorprende la diferencia de objetivos, porque el Phaeton me causó
muy buena impresión. Supongo que será por cuestiones
de producción, pero sobretodo porque Volkswagen se estrena
en la venta de coches de esta categoría y Audi lleva ya muchos
años y «mucho nombre» de ventaja.
Dentro del Grupo Volkswagen, se pretende que los Audi resulten
más deportivos y los Volkswagen más lujosos. Los responsables
de Audi, según sus palabras, dirigirán el A8 para
competir con el BMW Serie 7 y los de Volkswagen pretenden que el
Phaeton compita con los Mercedes. Para ello, han querido dar al
A8 un estilo más deportivo que al Phaeton.
A
mi juicio, aparte de la línea, lo que más diferencia
al Phaeton del A8 son los motores y el ruido que se percibe en el
habitáculo, además de múltiples detalles menores.
El Audi no tendrá disponible el motor W12 hasta el año
que viene y el V8 turbodiésel no llegará hasta más
adelante. De momento, los únicos dos motores disponibles
son V8: uno de 4,2 litros y 335 CV de potencia y el otro 3,7 litros
y 280 CV de potencia. En ambas versiones, el motor va ligado a una
caja de cambios Tiptronic de seis velocidades, que tiene un buen
funcionamiento. Cambia con rapidez y suavidad.
Ambos motores funcionan bien. Resultan más ruidosos que
el W12 del Phaeton, por compararlo con alguno, y también
vibran ligeramente más. Es difícil de precisar sin
medir el ruido pero, a mi juicio el 4,2 suena más que el
3,7. Ambos motores tienen mucha fuerza y una buena respuesta a bajo
y medio régimen. La diferencia de potencia a favor del 4,2
litros se nota claramente, pero eso no significa que el 3,7 litros
corra poco. Al contrario, corre mucho y el coche resulta muy ágil
con cualquiera de los dos motores.
La
dirección transmite suficientemente lo que está pasando
entre las ruedas y el suelo, pero es muy suave y eso siempre dificulta
la percepción. Lo importante es que la relación entre
suavidad e información que transmite es buena. La estabilidad
del coche es elevada, entra bien en las curvas. La capacidad de
adaptación de los amortiguadores y la variación de
altura de los muelles neumáticos no se percibe desde el interior.
Yo al menos no noté ninguna variación de unos momentos
a otros. Sea como sea, el resultado es bueno.
No tan buena me pareció la insonorización de los
ruidos aerodinámicos. La mayor desigualdad entre el A8 y
el Phaeton al circular por carretera es, por mis sensaciones, la
diferencia de ruido entre un coche y otro. Es difícil de
comparar, ya que cuando probé el A8 en Barcelona soplaba
viento y no lo había cuando conduje el Phaeton. Hablar de
diferencias de ruido aerodinámico entre unos coches y otro
es difícil, porque las condiciones varían de unos
días a otros.
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