El mismo tamaño que la berlina y un maletero mayor

El motor Diesel de 2,7 l y 177 CV destaca por lo
poco ruidoso que es y por su suave funcionamiento.
Creo que, de entre los motores de estas características,
sólo el motor que lleva el Jaguar
S-type 2.7D es algo más silencioso al ralentí.
En marcha, se oye mucho más el sonido de rodadura
que el del motor. Cuando sí se deja escuchar algo es al apurar
el régimen de giro del motor, pero lo hace con un sonido
que puede hacer dudar de si se trata de un motor de ciclo Diesel.
Con el coche detenido y el motor girando a ralentí
se aprecian ligeras vibraciones en la palanca de cambios y el volante.
Probé a sentarme alternativamente en este 2.7 TDI y en un
3.2 FSI y las vibraciones que llegaban al volante eran mayores en
el gasolina (ambos con el motor a temperatura de funcionamiento).
El motor empuja con fuerza pero sin brusquedad; no
existe un régimen exacto a partir del cual se note mucha
más aceleración si aceleramos a fondo, sino que esto
se produce en un intervalo amplio que empieza sobre las 1.700 rpm.
A partir de ahí, gana velocidad con rapidez
hasta las 4.000 rpm, punto del que no merece la pena pasar, salvo
si estamos acabando un adelantamiento. El límite de régimen
se produce poco después, cerca de las 4.300 rpm.
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