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Cercano al A8, desde 37.740
€
Sólo he podido conducir el Audi A6 en carreteras con mucho
tráfico. Por este motivo he tenido que ir muy despacio y
con paradas frecuentes en lugares atascados. Lo sorprendente es
que, incluso en esas condiciones, tengo la impresión de que
se trata de un coche que dará grandes satisfacciones a sus
propietarios. La competencia tiene también productos de muy
buena calidad por lo que la decisión de compra se complica.
A diferencia de BMW con el Serie 5, Audi no presenta con el nuevo
Audi A6 ningún elemento técnicamente novedoso. Ni
dirección de desmultiplicación variable, ni estabilizadoras
activas, ni nada parecido. Y como no he podido conducirlo en carretera
de curvas, no puedo opinar sobre la estabilidad del A6, que transmite
buenas sensaciones, pero que habrá que confirmar.
Tampoco
he podido probar a fondo los motores (ni yo ni ninguno de los periodistas
presentes) debido a las condiciones del tráfico, pero sí
mejor que la estabilidad. El remodelado motor Diesel V6, que da
225 CV de potencia, apenas se oye desde dentro del habitáculo
y tiene mucha fuerza desde muy bajas revoluciones. Según
el gráfico de potencia oficial de la marca, a 1.500 rpm ya
puede dar alrededor de 100 caballos de potencia y se nota.
Sólo está disponible con el cambio tiptronic, que
puede utilizarse de forma automática o manual. Este tipo
de cambio ha mejorado claramente con el paso de la caja de cinco
relaciones a la de seis y resulta delicioso con los motores del
A6. Me ha parecido que al subir de marchas en modo automático
resulta más suave que al hacerlo en modo manual, pero sin
gran diferencia. Este motor sólo está disponible con
sistema de tracción a las cuatro ruedas, que Audi denomina
quattro.
El otro motor de seis cilindros en V que he probado es el 3.2 FSI,
la opción S-Line, con cambio manual y tracción delantera.
Este motor corta aproximadamente a 7.500 rpm. No es tan elástico
como el Diesel, pero se nota que se trata de un motor de elevada
cilindrada, porque también empuja con fuerza a bajas revoluciones.
Alcanza 100 CV de potencia sobre las 2.300 rpm.
Los S-Line tienen una carrocería ligeramente diferente al
resto de la gama, con una entrada de aire suplementaria en la zona
inferior del faldón delantero, otras dos en los laterales
para canalizar aire hacia los frenos, llantas exclusivas de 5 radios
de 18 pulgadas de diámetro, y una suspensión que deja
la altura de la carrocería rebajada 30 mm.
No
he notado gran diferencia de dureza de la suspensión con
relación a la versión de suspensión normal.
Y la pequeña diferencia que he notado podría deberse
a que las ruedas también eran diferentes. Las versiones S-Line
llevan neumáticos de medidas 245/40 en llanta de 18 pulgadas.
Lo que sí he notado es que el freno de mano automático
funciona mejor con el cambio tiptronic que con el cambio manual.
Al arrancar, con el freno de mano puesto, tarda en soltar, al menos
en la unidad que yo probé, lo que puede provocar que se cale
el coche, como de hecho me sucedió cuando lo probé.
Al segundo intento, cuando ya estaba avisado, al final soltó,
pero me obligó a forzar el embrague y a arrancar con mucha
brusquedad porque cuando se libera del freno de mano el coche da
un salto hacia adelante.
Para tratar de probar la estabilidad, hice un cambio de carril
muy brusco, en una autovía, más o menos a 60 km/h.
Me dio la impresión de que la respuesta del eje delantero
fue rápida y no tuve la sensación de un balanceo excesivo.
El ESP estabilizó el coche con suavidad.
La dirección con el motor de 4,2 litros es más rápida
que con los otros motores, lleven o no lleven opción S-Line
(que sólo afecta a la carrocería y a la suspensión,
no a la dirección). La desmultiplicación de la dirección
con el motor V8 es de 14,6 a 1 y con el resto de los motores de
16,0 a 1. Traducido en aspecto práctico, con el V8 el volante
gira 2,5 vueltas entre topes y el resto gira 2,8. El diámetro
de giro de todos es idéntico: 11,9 metros.
La unidad con el motor de 8 cilindros en V también llevaba
llantas de 18 pulgadas, aunque no era S-Line. No estoy seguro de
si se trataba la versión de suspensión Sport (10 mm
más baja que la suspensión normal y 20 mm más
alta que la S-Line). Al ritmo al que circulamos y por las carreteras
que circulamos, no noté ninguna diferencia de suspensiones
entre el 3.2 S-Line y esta unidad, que iba calzada exactamente con
la misma rueda. Con este motor se alcanzan 100 CV alrededor de 2.000
rpm y corta alrededor cerca de 7.000 rpm, con una potencia máxima
de 335 CV. Apenas lo pude probar. El cambio tiptronic también
me gustó mucho combinado con este motor y lo único
que puedo decir es que me ha parecido que suena más que el
Diesel, supongo que de forma intencionada, para que se oiga el sonido
de los 8 cilindros en V.
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