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Los mejores cambios son los de motor
El motor 3.0 V6 de 220 CV sustituye al anterior 2.8 V6 de 193 CV
de potencia. En términos generales es un motor mejor, pues
gasta menos y sobre todo corre más. El consumo
medio es de 9,7 litros cada 100 km y alcanza 241 km/h.
Tiene 300 Nm de par
a 3.200 rpm, además, entre 2.200 y 5.200 rpm ofrece el 90%
del total del par. También tiene distribución y admisión
variable. La distribución
variable modifica tanto el calado del árbol
de levas de admisión (un máximo de 42º) como
el de escape (un máximo de 22º). Otro sistema para mejorar
el llenado de los cilindros es el colector
de admisión de doble recorrido de aire; hasta 4.200 el
recorrido que hace el aire es largo, a partir de 4.200 rpm el recorrido
es corto.
Es
un motor que funciona muy bien. Es muy elástico
pero va claramente mejor a partir de 3.000 rpm. Tiene un cierto
tacto deportivo, por la entrega de potencia y por el sonido que
hace. No es un sonido alto y sí bonito; esto ocurre cuando
aceleramos mucho, si no, es muy silencioso.
Aunque no he probado versiones más potentes, me parece que
es un motor recomendable para aquellas personas que valoren las
prestaciones (hay potencia de sobra en todas circunstancias) y un
buen motor.
Como ya ocurría últimamente con la antigua gama A6,
la nueva se vende con suspensión deportiva de serie. Aquellos
conductores que quieran, podrán poner la suspensión
blanda sin coste alguno.
Lo malo que tiene la suspensión deportiva es que resulta
un poco seca y dura para un coche de estas características.
Es un poco incómoda en carreteras en mal estado. En carreteras
con buen piso da más confianza al conductor y más
sensación de control.
Para aquellos conductores que no suelan conducir rápido
o no quieran una respuesta más directa del coche, es aconsejable
optar por la suspensión blanda.
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