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Cuesta 300.000 pesetas más
que la berlina
No tuve ocasión de probar el coche por carreteras
de curvas, pero en las dos o tres ocasiones que forcé un
poco me transmitió una sensación muy similar a la
de la berlina. Peor que la berlina seguro que no va y la berlina
va muy bien, con una ligera tendencia del eje delantero a seguir
recto si se fuerza en la entrada de la curva, lo que transmite en
general sensación de seguridad.
Lo
que sí noté claramente fue una mayor suavidad en el
motor TDi de 131 caballos con respecto al día que lo probé
en la berlina. Un ingeniero de Audi me confirmó que han hecho
progresos en ruido y vibraciones desde aquella época. En
cualquier caso, el A4 me ha parecido siempre un coche en el que
el ruido del motor se oye más de lo normal. En las tres versiones
que conduje (probar es otra cosa), los TDi de 131 y 155 CV y en
el 2.0 litros de gasolina de 131 CV, me pareció que los motores
se oían en el habitáculo algo más de lo normal
en este tipo de coches. La documentación de Audi hace mucho
hincapié en que se ha trabajado «para
alcanzar un nivel mejorado de frecuencias bajas de ruidos interiores».
Sin embargo no cuantifican la mejora con respecto al anterior modelo.
Si existe, será mínima.
Con el V6 TDi de 155 CV y cambio Multitronic el acelerador
tiene dos posiciones de tope. Un tope normal, en el que se circula
a velocidad máxima si se quiere, pero con el que no se consigue
acelerar tan rápido como cuando se sobrepasa ese primer tope
(como un kick-down habitual
en un coche automático). Si se acelera apretando sólo
hasta el primer tope, el variador continuo pone el motor más
o menos a 3.300 rpm (la potencia máxima es a 4.000 rpm) y
desde ese régimen va subiendo paulatinamente de vueltas hasta
alcanzar 4.000 rpm. Si se utiliza el «kick-down», el
variador pone el coche inicialmente algo más alto de vueltas
(sobre 3.600 rpm) y sube con más rapidez hasta 4.000, régimen
en el que el coche sigue ganando velocidad, si bien el motor ya
no sube más de vueltas. Esta ganancia de velocidad se consigue
modificando progresivamente la relación de cambio en el variador
continuo.
Al
probar coches por autopistas alemanas se puede conducir por encima
de 200 km/h sin temor a sanciones. Con el V6 TDi con variador, el
coche alcanzó, a 4.000 rpm, una velocidad máxima de
marcador de 220 km/h. Si se pisa a fondo el acelerador (kick-down)
se consigue acelerar más, pero la velocidad máxima
es la misma que la que se alcanza pisando sólo hasta el primer
tope.
El nuevo motor de 2.0 litros, que conduje en la presentación
de la berlina y luego probé a fondo con el cambio Multitronic
por los recorridos habituales, me ha vuelto a dejar frío.
Me parece ruidoso (si bien eso parece más una característica
de esta carrocería que del motor) y con una respuesta pobre.
Todo lo contrario que el motor TDi de 131 CV unido a la caja de
cambios de seis velocidades. Menos ruidoso de lo que me pareció
en ocasiones anteriores y con una respuesta fulgurante. El cambio
manual de seis marchas es también muy agradable de manejar
y el conjunto forma una opción nada desdeñable. La
velocidad máxima de marcador en autopista con este coche
fue de 210 km/h, muy poco por encima de las 4.000 rpm.
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