Satisfactorio y sin grandes
defectos
He podido conducir cuatro
Audi A3 diferentes. Los dos turbodiésel (140 ó 105 CV), y los dos
de gasolina (150 ó 102 CV). De estos motores, el turbodiésel de
1,9 litros de cilindrada y 105 caballos llegará a nuestro país unos
meses después que el resto. Los responsables de Audi en España
prevén que el 50 por ciento de nuevos Audi A3 que se vendan durante los
próximos 12 meses sea con el motor turbodiésel de 140 CV.
La primera sorpresa es que este motor turbodiésel de cuatro
válvulas por cilindro suena mucho dentro del coche. Mi impresión
ha sido confirmada por los técnicos de Audi.
El
responsable de motores presente en la jornada de pruebas me confirmó
que suena considerablemente, como consecuencia de las elevadas presiones
de inyección (el ruido provocado por la propia inyección
es alto) y también debido a las altas presiones que se producen
en el interior de la cámara de combustión. Suena en
frío y en caliente; al ralentí suena claramente tanto
desde el interior del coche como desde el exterior. Pero cuando
más se aprecia la diferencia con otros turbodiésel
modernos es al acelerar.
Aparte del ruido, resulta un motor muy agradable
de conducir. No vibra y ofrece potencia abundante en toda la gama de revoluciones.
El cambio de marchas permite pasar de una relación a otra con rapidez y
suavidad. Es un cambio de seis marchas, pero diferente al que lleva el A3 2.0
FSI. La diferencia a favor del cambio del TDi es clara, por rapidez, suavidad
y precisión. Es una caja de tres ejes, a diferencia de la utilizada en
el motor de gasolina, que es de dos. El de tres ejes compite con los mejores cambios
manuales del mercado y el que se utiliza en el 2.0 FSI es uno más.
El A3 2.0 TDi tiene una suspensión muy equilibrada, que
ofrece una alto rendimiento en paso por curva y unas reacciones
confortables para los ocupantes del coche. No sabría decir
si la estabilidad y el buen tacto que transmite se debe a la nueva
suspensión posterior, al nuevo tarado de muelles y amortiguadores
o al conjunto completo del coche. Lo que sí sé es
que entra en las curvas con facilidad y que en pleno apoyo obedece
las indicaciones con solvencia. La dirección, eléctrica,
transmite correctamente las sensaciones que debe percibir el conductor
y resulta muy agradable por tacto y precisión.
Las
ruedas del 2.0 TDI que he probado eran unas Michelin Pilot Premacy
en medidas de 225/45 x 17. Es una anchura excesiva para este coche.
No necesita tanta rueda y, si bien es cierto que con este neumático
el coche va muy bien, síntoma de que se ha acertado con el
diseño de las suspensiones, un neumático de 205 mm
de anchura resulta suficiente, como he podido comprobar en las versiones
menos potentes.
Lo que menos me ha gustado del A3 en marcha, aparte del
ruido del TDI 140, es el tacto del pedal de freno. Me ha recordado al tacto del
León que tuvimos para la prueba de 50.000 km. El coche frena bien, pero
con un tacto de pedal ligeramente esponjoso. La versión con el motor
2.0 FSI de 150 CV que he probado, llevaba la misma medida de neumático
que el 2.0 TDi de 140 CV. La única diferencia era que disponía de
suspensión deportiva, lo que significa mayor rigidez de suspensiones y
una altura ligeramente inferior. A mi juicio no vale la pena optar por la versión
con suspensión deportiva, porque la que se vende de serie da muy buen resultado.
Y la diferencia entre una y otra es pequeña. El motor 2.0 FSI resulta agradable
de conducir, suave y poco ruidoso, pero no parece que tenga 150 CV. Un cambio
como el del TDI 140 aumentaría la satisfacción de uso.
El motor de gasolina de 1,6 litros, ocho válvulas y 102
caballos conforma la opción básica del A3. Con este
motor se espera vender del orden de un 15 por ciento del total de
la gama. Es un motor que responde de forma satisfactoria. Si se
quiere circular con rapidez en zona de curvas hay que llevarlo alto
de vueltas o para adelantamientos es casi imprescindible reducir,
pero como la caja de cambios de 5 marchas se maneja con fluidez
(es una caja diferente a la del resto de modelos A3), se puede forzar
el motor con facilidad y agrado.
Con todo, la opción
más recomendable entre los pequeños me parece el A3 1.9 TDi de 105
caballos. No es tan ruidoso como el de 140 caballos, da una gran capacidad de
recuperación y mueve al A3 con agilidad. La rueda que llevaban durante
las pruebas los dos A3 de menor potencia eran de 205/55 x 16; también unas
Michelin Premacy. En este caso, he notado más la diferencia de comportamiento
entre la versión con motor Diesel y la de gasolina, porque con una rueda
de mayor balón se nota un poco más el peso sobre el eje delantero.
Aun así, es una diferencia poco apreciable. Este tamaño de rueda
es el adecuado para el A3. Quizá necesite una de 225 mm de ancho en la
versión más potente que llegará hacia finales de año,
pero para las de hasta 150 CV no es necesario un neumático de más
de 205 milímetros de anchura. |