Un cupé para viajar
El puesto de conducción, salvo algún inconveniente,
es igualmente adecuado para quien quiera hacer una conducción
«deportiva» o para conducir normalmente. Por ser un
cupé (y con 1.366 mm de altura en esta versión), no
es indicado para quien prefiera tener un punto de vista alto; es
la única diferencia que veo con una berlina a efectos prácticos.
Tampoco tiene el asiento muy bajo de algunos cupés, que resulta
incómodo a algunos conductores por lo que cuesta entrar y salir.
El espacio disponible es suficiente para un conductor normal y algo justo para un conductor alto (hasta 1,80 m no hay ningún
inconveniente). El problema no es el recorrido longitudinal del
asiento (que es 4 cm mayor que en un 156), sino que puede faltar
altura si se conduce con el respaldo poco inclinado.
Por
la forma que tiene el asiento, aunque la tapicería sea de
cuero, el cuerpo queda bien sujeto. El único inconveniente
que le veo al asiento es que el reposacabezas queda demasiado lejos.
Otro pequeño inconveniente es que el cinturón queda
lejos incluso si el asiento está completamente retrasado,
y muy lejos si no lo está.
La visibilidad hacia delante no es mala. Es curioso lo mucho que
sobresalen los limpiaparabrisas, aunque normalmente no estorban
porque se mira muy por encima de ellos. Hacia atrás, en cambio,
la visibilidad hacia atrás es muy limitada. La altura aparente
de la luneta es pequeña y los montantes son muy gruesos.
El apoyo para el pie izquierdo es suficiente, salvo para personas
que calcen más de un 44. El mejor apoyo para el pie es completamente
plano y rígido, éste no es ninguna de las dos cosas,
pero tampoco es malo.
Tiene algo que deberían tener todos los coches: una pequeña
almohadilla donde apoyar la pierna derecha en las curvas a izquierda
(imagen).
Está colocada en el sitio perfecto (nos gustaba a conductores
de complexión y forma de conducir muy distintas) y es una
gran ayuda cuando se circula rápido por carreteras con curvas.
Además, está bien tapizada.
El termómetro de agua es de los que enseguida se pone a
90° y nunca se mueve de ahí, sea cual sea el uso que
se dé al coche. Es decir, me caben dudas sobre su precisión.
La instrumentación tiene el fondo completamente blanco salvo
en la escala, que tiene rayas negras sobre fondo gris oscuro. Es
decir, en ciertas condiciones de luz (y cuando no están conectados
los faros), se ve muy bien todo salvo lo que se tiene que ver, que
es dónde señala la aguja.
La
pantalla en la instrumentación que tiene el GT me parece
mejor colocada que la del 156, que va en el salpicadero. Tiene un
sistema de menús para manejar el ordenador y para modificar
distintas funciones; me parece fácil de manejar. Una de esas
funciones que se puede modificar es si el ordenador muestra datos
de un recorrido o de dos.
Si se conduce cerca del salpicadero (con el volante en la posición
más adelantada) es prácticamente imposible esquivar
la corriente de aire que sale por el aireador derecho en el salpicadero;
siempre da en la cara o en las manos. Sólo cuando hace mucho
calor es necesario utilizar los aireadores del salpicadero, normalmente
los del parabrisas y los pies son suficientes.
Los huecos alrededor del conductor son pocos pero creo que suficientes:
uno pequeño junto al freno de mano donde caben monedas,
llaves y un mando de garaje, un portabotes al final de la consola,
las bolsas de las puertas (que son grandes) y un hueco grande dentro
del reposabrazos central.
En el salpicadero hay un portabotes plegable y un cajoncito tapizado
muy útil para dejar la tarjeta del aparcamiento, del peaje,
monedas u otras cosas pequeñas. La guantera tiene espacio
bastante para la documentación, el chaleco y otras cosas;
no está refrigerada.
Salir del coche es un poco difícil porque la puerta es muy
grande y, a partir del primer punto donde queda fija, se abre con
mucha fuerza; es necesario sujetarla con cuidado para no golpear
contra otro coche, una columna o la pared. En todo caso, necesita
mucho espacio a los lados para poder abrirla lo suficiente para
salir.
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