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Un cupé para viajar
Las prestaciones del GT con el motor Diesel de 150
CV son normales para un coche de este peso que realmente tiene 150
CV. Es decir, corre menos que otros coches con esa cifra en la ficha
técnica y mucho más en el motor (al menos en las unidades
que hemos medido), como un BMW 320d o los del grupo Volkswagen.
Sin llegar a esos extremos, el GT con este motor Diesel de 150
tiene unas prestaciones suficientes para adelantar con seguridad
en condiciones desfavorables, o para mantener un ritmo de viaje
rápido.
Es un motor de respuesta más suave que los citados. Si se
acelera a fondo desde bajo régimen en un marcha que permita
apreciarlo (al menos en tercera), se puede comprobar que el motor
aumenta de fuerza a partir de unas 1.900 rpm, antes no.
Se puede ver en nuestras mediciones de recuperación de 80
a 120 km/h que en cuarta y quinta es rápido (empieza la recuperación
a 2.400 y 1.900 rpm, respectivamente). En sexta lo es comparativamente
menos; a 80 km/h en sexta el motor gira a 1.500 y le cuesta mucho acelerar a partir de ahí.
Aunque
me parece un dato poco relevante, es curioso que la velocidad máxima
de este coche es más bien escasa para su potencia (209 km/h,
lo misma que un 156 con el motor JTD de 140 CV).
Los desarrollos están ajustados para que dé la velocidad
máxima en sexta a 3.950 rpm (prácticamente el régimen
de potencia máxima); es decir, la sexta no es una marcha
de desahogo.
La ventaja de que no lo sea es que los saltos entre marchas son
más cerrados que si hubiera una sexta más larga. Incluso
con el escalonamiento del cambio tal y como está, hay un
salto muy grande entre segunda y tercera (1,65 a 1). Sólo
se nota en carreteras muy lentas, porque en tercera acelera suficientemente
desde unos 50 km/h. El cambio deja aumentar o reducir marchas con
extrema rapidez y poco riesgo de fallar.
No veo inconvenientes en que la sexta tenga ese desarrollo, porque
el motor hace poco ruido y el coche consume poco. El ruido y el
consumo a velocidad constante serían aún menores con
una sexta más larga, pero no se echa de menos. La unidad que hemos probado lleva las ruedas de 16”; con las de 17”,
el desarrollo se acorta un uno por ciento.
En este
recorrido por carretera de sentido único ha gastado 7,4
l/100 km (7,3 según el ordenador), menos que coches con menos
potencia y desarrollos más largos, como el Peugeot 407 HDI
136 CV.
En un viaje de 483 km por carreteras de doble sentido, dos tercios
a ritmo muy rápido y un tercio tranquilamente, el consumo
ha sido 9,1 l/100 km (8,6 según el ordenador). El consumo
máximo, también por carretera de doble sentido y siempre
a ritmo rápido, ha sido 12,1 l/100 km en un recorrido de
141 km (12,3 según el ordenador).
El motor vibra más de lo normal al ralentí, sobre
todo cuando está frío. Es de esos motores que parecen
claramente Diesel en ciudad (también le cuesta salir más
en un semáforo si hace calor y está el aire acondicionado
puesto), pero en carretera pasan más desapercibido.
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